POR: FERNANDO VALDIVIA CORREA
El 16 de marzo pasado, la Junta Nacional de Justicia (JNJ) ratificó la destitución de Delia Espinoza como fiscal suprema por faltas muy graves vinculadas al incumplimiento de un mandato de la propia Junta que ordenaba reincorporar a Patricia Benavides en el Ministerio Público. Meses antes, el 16 de junio de 2025, Espinoza participó en una vigilia en la sede central de dicha entidad, pero de nada le valió, pues al final fue defenestrada.
Asimismo, el Congreso de la República le impuso dos inhabilitaciones de diez años para ejercer la función pública, aunque la primera se encuentra inmersa en una controversia judicial. A pesar de estos deméritos, incomprensiblemente la mayoría de los agremiados del Colegio de Abogados de Lima que acudieron a votar la eligieron como decana por dos años.
EL CASO PATRICIA BENAVIDES
Desde este nuevo cargo, Espinoza pretende cobrar venganza sobre sus otrora adversarios. Tal es el caso de Benavides. A fines de julio se conoció que el CAL había formulado, el 21 de mayo, una denuncia penal contra ella por presunto ejercicio ilegal de la profesión.
Resulta que el Consejo de Ética había dispuesto su suspensión temporal por seis meses al considerar, entre otros aspectos, una presunta intervención a favor de su hermana Enma, al remover a la fiscal que la investigaba. Aquí hay un problema. Y serio.
De acuerdo con la Constitución Política y la Ley Orgánica del Ministerio Público, el fiscal de la Nación tiene la potestad de designar y cesar fiscales provisionales. Bersabeth Revilla lo era. Por ello, bajo plena atribución normativa, Patricia Benavides dispuso el retorno de Revilla a su plaza de origen; es decir, fiscal adjunta suprema titular. A Revilla no le gustó y renunció a la carrera fiscal, lo cual es asunto suyo. En suma, es un burdo intento de expulsarla del CAL, sin importarle transgredir el debido proceso.
Lo que tampoco le inquieta es que, con fecha 13 de junio pasado, fue publicada la Ley N.º 32645, cuya segunda disposición complementaria final refiere que “No pueden ser parte de la comisión organizadora ni ejercer cargo en los órganos de gobierno de los colegios profesionales, los inhabilitados para el ejercicio de la función pública”. Y Delia ha sido inhabilitada por el Congreso, razón por la cual debe ser separada definitivamente como decana.
LOS INMUEBLES DE MELISSA ALBÚJAR
Y, en adición, otro problema. Su hija, Melissa Albújar, estudiante universitaria de 22 años, quien, según reportes periodísticos, no registraría actividad laboral conocida, adquirió en 2025 dos inmuebles desembolsando al contado la friolera de S/ 213 800. Además, resultó ser viajera frecuente, visitando países como Estados Unidos, México, Chile, Colombia, Brasil, Panamá y Bolivia. De esto último, Tomás Gálvez, fiscal de la Nación, en entrevista con Milagros Leiva, dijo estar sorprendido y le pidió a la comunicadora que le alcanzara esta información para investigar.
¿Cómo hizo Albújar para que, tan precozmente, la diosa fortuna tocara a su puerta? Probablemente recibió los consejos financieros de Marita Barreto, cuya casa en un acomodado balneario fue ofrecida en venta por US$ 500 mil; o de la exparlamentaria Sigrid Bazán, con su lujoso departamento de US$ 330 mil.
Ironía aparte, ¿dará la cara Espinoza Valenzuela sobre estos cuestionamientos patrimoniales que involucran directamente a su hija, o seguirá culpando al fujimorismo?

