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La estructura cívica de Moquegua

En el caso de Moquegua, la plaza mayor se encuentra contenida por el poderoso muro de la antigua catedral y presidio, donde se adosa el edificio consistorial sede del gobierno provincial…

POR: JONÁS FIGUEROA SALAS (ARQUITECTO URBANISTA)     

Las ciudades ancestrales de las culturas americanas y las que surgen en el continente de la mano de la cultura hispánica, definen sus órdenes funcionales y espaciales a partir de la identificación protagónica de un lugar central donde se instala el poder político y religioso: el Templo del Sol y la Intihuatana en la ciudad inca; y la plaza mayor en la hispánica.

Lo que fue una imagen característica de los tiempos fundacionales, se ha traslado a la ciudad moderna, transformando plazas, templos y consistorios en los lugares centrales instalados en un espacio abierto simulando el salón urbano por excelencia, que cobija los actos cívicos y religiosos, festivos y conmemorativos para el desarrollo de la actividad ciudadana. En las plazas mayores de Lima, Arequipa y Moquegua se realiza la expresión del gobierno elegido mediante voto popular. Son lugares sinónimos de orden, de democracia y de gobierno, así debiesen ser más que en ningún otro sitio de nuestras ciudades.

En el caso de Moquegua, la plaza mayor se encuentra contenida por el poderoso muro de la antigua catedral y presidio, donde se adosa el edificio consistorial sede del gobierno provincial, es la fachada patrimonial por excelencia de la ciudad que es la metáfora de las laderas que rodean la ciudad, como un espejo que traslada poéticamente el paisaje circundante y da lugar a la función de gobierno.

Hoy que comienzan a primar factores de funcionalidad operativa de los organismos municipales, es necesario tener presente estos antecedentes, donde la sede del gobierno no puede situarse en otro lugar que no sea la plaza mayor, el corazón cívico por excelencia de la ciudad, evitando con ello el peligro de diluir su presencia pública tal como lo propone el proyecto de traslado a una torre de 15 pisos. Es el espacio cívico ganado por las culturas habitantes y habilitantes del territorio.

Hay constancia de parte de la disciplina urbanística, que la presencia de edificios públicos y de equipamientos de prestigio, tales como museos, sedes culturales, plazas, parques, etc. enriquece los contenidos cualitativos de los entornos donde se sitúan. Cuestión que es posible reforzar con un diseño arquitectónico de alta calidad como aporte para el distrito, barrio o entorno próximo. En el caso de Moquegua, pensar la ciudad como un tejido de diferentes escalas y contenidos (social, económico, histórico, cultural, educativo, productivo, etc.) es pensar en inclusión social mediante la operación estratégica de distribuir los edificios sedes de oficinas y reparticiones públicas como una iniciativa estructurante, que enriquece el patrimonio construido y funcional, confiriéndoles a cada zona del tejido urbano de la ciudad, un valor de centralidad y así equilibrar las potencialidades y cargas funcionales como un imperativo moral y ético de parte de los planificadores y autoridades.

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