La DANA se retira, pero deja un claro mensaje: ¡no estamos preparados!

De estos días difíciles queda una lección clara: debemos aprender a convivir con la fuerza de la naturaleza y estar preparados.

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POR: NICOLÁS VALDEZ CASO

“Luego de la tormenta llega la calma”. Este fenómeno atmosférico y meteorológico, denominado Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) “Aníbal”, se caracteriza por una masa de aire frío en las capas superiores de la atmósfera y ha originado cambios severos en las condiciones del tiempo. Felizmente, su influencia empieza a desplazarse hacia el sur y tendería a disminuir progresivamente entre este miércoles y jueves.

LA DANA DEJÓ ESTRAGOS A SU PASO

Este fenómeno atmosférico ha provocado estragos significativos a su paso, manifestándose en forma de tormentas, lluvias intensas, huaicos, vientos fuertes y heladas, variando según la región y altitud. Ilo y las regiones de Arequipa, Moquegua, Tacna y Lima, además de otros puntos del país, han sido especialmente afectados, donde, en cuestión de pocas horas, se han registrado daños que generaron caos y situaciones dramáticas, como es el caso de la activación de varios huaicos en la Costanera Sur y Norte de Ilo. Si este evento hubiera durado más días, habría sido catastrófico.

La intensidad de este brusco cambio se explica por la interacción del aire frío asociado a la DANA con aire más cálido y húmedo. Este contraste, en un contexto marcado además por El Niño y temperaturas por encima de lo habitual, favoreció condiciones de inestabilidad que desencadenaron fuertes impactos. La lluvia fue intensa y agarró desprevenidos a la población y a los transportistas, que quedaron varados en las carreteras por efecto de los huaicos.

LA ALERTA DEBE MANTENERSE

Aunque la DANA se aleja, la alerta debe mantenerse. El fenómeno de El Niño sigue presente y se está manifestando con fuerza en diferentes puntos del país.

De estos días difíciles queda una lección clara: el ser humano no puede competir con la fuerza imponente de la naturaleza, sino que debe aprender a convivir con ella y respetarla profundamente. Esta reflexión es esencial para afrontar los desafíos climáticos futuros.

Por lo pronto, la DANA se fue, pero pueden venir otros eventos aún más difíciles. Debemos estar preparados.

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