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Año Nuevo y sus reflexiones

POR: ENRIQUE RIVERA SALAS (PERIODISTA COLEGIADO)   

La celebración del Año Nuevo será siempre un valor espiritual, si consideramos al primer día como inicio de 365 días de reflexión y planificación de minutos, horas, días, semanas y meses, dedicados al trabajo responsable y amistad.

El Año Nuevo como valor moral no es jornada de diversión exagerada, porque la realidad que vivimos, exige reflexión ante la tristeza, de nuestros semejantes.

Año Nuevo hecho valor espiritual, es inicio de la cuenta regresiva de un espacio de tiempo planificado con la esperanza que los momentos felices predominan sobre los momentos de angustia.

Superemos la injusticia e indiferencia de tiempos pasados con jornadas que promuevan amistad entre todos y así comenzaremos un nuevo año con optimismo. Entonces, analicemos nuestra realidad y haremos bien si pasamos por alto las tradiciones modernas que imponen fiestas comerciales de año nuevo afectando el bienestar familiar.

En lugar de licor y festejo desmedido que dejan deudas y arrepentimientos ¿no resulta mejor comprometernos en silencio y con nosotros mismos a mejorar día a día a partir del primer segundo del nuevo año? Y sobre las reflexiones podemos decir que todo año nuevo marca el inicio de nuestro andar a paso firme y nos impulsa a buscar un mejor futuro personal, familiar e institucional, como parte de la ansiada superación. Solo reflexionando y planificando el futuro de acuerdo a nuestra realidad, nos daremos cuenta que además del camino recorrido debemos trabajar muy fuerte para alcanzar la ansiada felicidad en el discurrir del año por comenzar.

Que el Año Nuevo, habrá esperanzas de lograr un mejor futuro en base a responsabilidad y constancia, sin esperar que solo la suerte pueda decidir. Disfrutar en exceso por los éxitos logrados no es lo mejor y más bien debemos entregarnos a la superación para llegar a la excelencia en base a iniciativas y creatividad.

Sin llegar a la sumisión, practiquemos la paciencia y diplomacia en cada tarea que traerá consigo el nuevo año, para lograr los éxitos deseados sin caer en la vanidad, celebrando los triunfos con mesura y aprendiendo de las derrotas, sin desmoralización.

Hagamos del Año Nuevo una grandeza de realizaciones superándolos con los errores del pasado y recordando que solo el éxito es de quienes planifican sus tareas, con responsabilidad, optimismo y disciplina.

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