POR: NICOLÁS VALDEZ CASO
Mariano Eduardo de Rivero y Ustáriz nació en la ciudad de Arequipa, Perú, el 12 de octubre de 1798, en el seno de una distinguida familia. Junto con Pedro Paulet, es uno de los científicos arequipeños más ilustres que han alcanzado reconocimiento mundial, y su herencia intelectual se conserva hasta hoy.
FORMACIÓN CIENTÍFICA EN EUROPA
Desde muy joven demostró una gran inteligencia y una profunda inclinación por las ciencias. Cursó sus primeros estudios en el Seminario de San Jerónimo de Arequipa y, debido a sus extraordinarias aptitudes, fue enviado a Europa cuando apenas tenía doce años para continuar su formación académica.
Allí estudió en Londres y, posteriormente, en la prestigiosa Escuela de Minas de París, donde recibió la influencia de destacados científicos como Alexander von Humboldt y Joseph Louis Gay-Lussac.
Durante su permanencia en Europa realizó importantes investigaciones en mineralogía y química. Uno de sus mayores logros fue el descubrimiento de un nuevo mineral, el oxalato de hierro, al que denominó humboldtina en honor a Alexander von Humboldt.
Este descubrimiento le otorgó reconocimiento internacional y lo convirtió en uno de los científicos más destacados de América Latina durante el siglo XIX.
ESTUDIO DE LOS RECURSOS NATURALES
Promovió estudios sobre los yacimientos de cobre y salitre de Tarapacá; analizó, en Chile, las aguas del río Mapocho; examinó los meteoritos encontrados en el desierto de Atacama; y estudió la geología de Valparaíso y Santiago, así como el valor económico del guano de las islas y del carbón mineral.
Sus investigaciones demostraron el enorme potencial de estos recursos para impulsar el desarrollo económico nacional y constituyeron una base científica para la explotación racional de las riquezas naturales del Perú.
Después de realizar trabajos de investigación en Chile y Colombia, regresó al Perú en 1825 para contribuir al desarrollo de la nueva República. El gobierno de Simón Bolívar le confió importantes responsabilidades relacionadas con la minería, la agricultura y la educación científica.
Fue el primer director del Museo Nacional del Perú, institución dedicada a la historia natural, las antigüedades y la investigación científica. Asimismo, promovió la creación de la enseñanza técnica minera y fomentó el estudio sistemático de los recursos naturales del país.
ANTIGÜEDADES PERUANAS
Además de su labor científica, destacó como historiador y arqueólogo. En colaboración con el investigador suizo Johann Jakob von Tschudi, publicó en 1851 la obra *Antigüedades peruanas*, considerada el primer gran estudio científico sobre la arqueología del Perú y una de las publicaciones más importantes para el conocimiento de las antiguas civilizaciones andinas.
Su trabajo contribuyó a consolidar las instituciones científicas de la naciente República peruana.
También desempeñó importantes cargos públicos como diputado, gobernador y diplomático, representando al Perú en Europa. Desde estos puestos impulsó la educación, la investigación científica y el prestigio internacional del país.
En Bélgica recibió la Orden de Leopoldo y también fue distinguido por el rey de Dinamarca.
Mariano Eduardo de Rivero y Ustáriz falleció en París, Francia, el 6 de noviembre de 1857, a los 59 años. Sin embargo, su legado continúa vigente. Es recordado como el principal científico peruano del siglo XIX, pionero de la geología, la mineralogía, la minería, la química, la arqueología y la historia natural en el Perú.
Sus investigaciones y publicaciones sentaron las bases para el desarrollo de las ciencias naturales y contribuyeron al conocimiento y aprovechamiento de los recursos del país.
APORTES: UN LEGADO IMPORTANTE
Rivero y Ustáriz impulsó el desarrollo de la minería científica en el Perú y Sudamérica, y promovió la educación técnica y científica aplicada a la actividad minera.
Descubrió la humboldtina, uno de los primeros minerales orgánicos descritos científicamente; fundó y dirigió el primer Museo Nacional del Perú; e investigó el potencial económico del guano, el carbón y diversos minerales peruanos.
Publicó Antigüedades peruanas, obra fundamental para el estudio de la arqueología peruana, y fue reconocido internacionalmente como uno de los científicos hispanoamericanos más importantes del siglo XIX.
Mariano Eduardo de Rivero y Ustáriz representa uno de los mayores orgullos de Arequipa y del Perú. Su extraordinaria formación científica, su espíritu investigador y su compromiso con el progreso nacional permitieron que el país iniciara el desarrollo de sus instituciones científicas y del conocimiento de sus recursos naturales.
Su vida constituye un ejemplo de dedicación al estudio, la innovación y el servicio a la nación, América y el mundo.


