¡Goool de media cancha! Multiculturalidad, éxodo y miedo a lo diferente

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POR: OMAHAR TORRES MENDOZA

 “Pase atrás de Lamine a Pedro Porro, patea la pelota al lado opuesto del campo de juego, Nico Williams desde el borde de la línea cabecea de forma incómoda el balón hasta el área chica, los albicelestes están desconcertados, entra Ferrán Torres y remata con fuerza a media altura, es el minuto 105 con 35 segundos, el portero está vencido, solo puede elevar la mano mientras el esférico levanta la malla del arco, y… goool de España, es la parte final del camino a ser campeones de la copa del mundo 2026”.

Es una narración que alegró a muchos y entristeció a otros tantos que los contamos por millones, pero el fútbol u otro deporte sirve además de crear sentimientos de euforia, también el de esperanza al ver la gran mixtura de nacionalidades, razas y culturas, a pesar de la política racializada del gobernante norteamericano, uno de los tres países organizadores, que calificó a las selecciones por su apariencia física u origen étnico, por encima de su calidad deportiva.

Podemos revitalizar los resultados positivos de la inmigración en cada nación, con nuevas generaciones de jugadores nacidos, nacionalizados o por decisión de herencia étnica, eso nos convierte en patrias multiraciales, donde solo debe importar quien logra el triunfo por encima del color de la piel o creencia religiosa, aunque existe el lado opuesto o incomprensible de los que se creen arios, y no entienden que la genética y la antropología han manifestado que no existe esa calificación de superioridad.

La intolerancia a lo diferente, estuvo muy presente en la competición futbolística, un ex presidente español, agrediendo con sus comentarios segregacionistas a los jugadores franceses, acciones discriminatorias contra la selección de Irak por parte de la administración yanqui, o las publicaciones xenófobas a dos nuevos campeones mundiales, porque sus padres vinieron a España de países africanos, pasando mil dificultades. Se quiere limitar la opinión del atleta y menos de política, por ejemplo, nada de hablar del genocidio en Palestina, los equivocados piensan que los de color diferente no merecen ser ciudadanos con derechos.

Nuestro país, con un mestizaje más definido, tiene que ir madurando el concepto de unidad porque solo así se avanza al desarrollo social o económico, pero si hablamos de deportes estamos muy desfasados con relación a los vecinos colindantes, y también en el entorno global en fútbol, no hemos destacado hace más de un lustro, mientras las nuevas estrellas del balompié mundial recién han cumplido la mayoría de edad, por acá seguimos con las viejas glorias como punto de presencia competitiva.

El futuro deportivo está en la preparación desde temprana edad, se nace con habilidades deportivas, pero sin la formación y desarrollo de las destrezas y técnicas todo seguirá siendo amateur y no de alta competición o profesional, es por la desidia del estado peruano, por el poco y mínimo apoyo, sin escuelas de formación no llegaremos muy lejos, como se ha demostrado en la etapa de eliminación al mundial de fútbol en la que nos ubicamos entre los dos últimos a nivel sudamericano. Ha concluido el pasado fin de semana la competición por ahora, espero como lo hizo mi padre en el año 2010, en el 2026 podamos agarrar la copa mundial así sea solo para la foto y la emoción imperecedera.

A nivel local, a poner más ímpetu en promover la práctica del deporte, se podría empezar con  reducir el valor de las entradas a la piscina temperada en especial a los padres de familia que solo acompañan a sus hijos, para verlos entrenar y estar pendientes ante situaciones no previstas, somos una provincia costera y es preocupante que no tengamos nadadores que puedan calificar para competencias nacionales o internacionales, los presupuestos institucionales pueden ser mejor utilizados, la pelota está en la cancha o piscina de los padres de la patria grande o chica, porque alguien vez leí que el gran futbolista Alfredo Di Stefano dijo que “ningún jugador es tan bueno, como todos juntos” y tiene aún mucha razón.

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