Cumple 25 años: albergue María Inmaculada aspira a ampliar su atención en Mollendo

La institución contempla brindar acogida residencial, aunque necesitaría más infraestructura y recursos.

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Brindar en el futuro acogida residencial a niños que requieran permanecer en sus instalaciones es una de las posibilidades de crecimiento planteadas por el albergue infantil María Inmaculada de Mollendo, que está ad portas de celebrar sus bodas de plata.

Actualmente, la institución funciona bajo una modalidad de puertas abiertas: los menores reciben atención y acompañamiento durante el día, pero no viven ni pernoctan en el establecimiento.

“En este momento trabajamos como un albergue de puertas abiertas, como una guardería (…) en el futuro podría funcionar con residencia o internamiento”, explicó en entrevista televisiva su administrador, César Loarte Cueva.

La propuesta todavía constituye una aspiración, su concreción exigiría mayor espacio, infraestructura, personal y capacidad económica para sostener una atención permanente.

NUEVOS COLABORADORES

Loarte dio a conocer que la continuidad del albergue durante sus 25 años ha dependido del aporte de familias, benefactores e instituciones de Mollendo, además del respaldo de una parroquia hermana de Alemania.

Según Loarte, la ayuda proveniente de ese país llegó a cubrir alrededor del 80% de las necesidades del proyecto, pero actualmente representa aproximadamente la mitad.

“Antes recibíamos de Alemania cerca del 80 % de los recursos; hoy recibimos el 50 % y el otro 50% tenemos que conseguirlo nosotros”, señaló.

El administrador explicó que varios de los colaboradores iniciales fallecieron o dejaron de aportar, aunque en algunos casos sus hijos continuaron con ese compromiso. Ante esta situación, el albergue busca sumar nuevas personas que contribuyan de manera periódica.

Dijo que la empresa Tisur entrega una dotación mensual de víveres y la institución espera renovar el convenio para mantener ese respaldo. La municipalidad también proporciona arroz, atún y aceite mediante un acuerdo que, según Loarte, permitió continuar la ayuda alimentaria recibida anteriormente a través del Pronaa.

VÍNCULO CON LA COMUNIDAD

El albergue mantiene coordinación con el hospital del Minsa Mollendo para atender a los menores cuando presentan algún problema de salud. También recibe campañas de vacunación y canaliza otras atenciones mediante la asistenta social.

Durante este cuarto de siglo, la institución conoció únicamente dos casos de menores en situación de abandono total, de acuerdo con Loarte. Ambos fueron derivados a Casa Verde, en Arequipa, debido a que esa entidad sí cuenta con la modalidad de internamiento.

Para el administrador, el principal legado de la institución es haber convertido una iniciativa parroquial en una obra respaldada por la comunidad. “Este proyecto ya no es solamente de la parroquia; es de Mollendo y para Mollendo, por el bien de los niños”, expresó.

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