POR: EDGARD NORBERTO “BETO” LAJO PAREDES
Con mucho retraso, el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proclamó los resultados de la elección de presidente y vicepresidentes de la República, mediante Resolución N.° 1136-2026-JNE, publicada en El Peruano el 18/05/26, en la cual están las cantidades globales de sufragios válidos, en blanco, nulos, perdidos y ausentes, así como las cifras de votos obtenidos por cada organización política participante de las Elecciones Generales del 12 de abril.
El padrón electoral, aprobado con Resolución N.° 0744-2025-JNE, estableció el número de electores hábiles en 27,325,432, de los cuales fueron a emitir su voto 20,167,745 ciudadanos. No votaron 7,157,687 peruanos.
Los votos ausentes son dos veces más que la votación obtenida por Fuerza Popular y más de tres veces que la obtenida por Juntos por el Perú, siendo una vez y media más que la votación conjunta de los dos partidos políticos que pasaron a la segunda vuelta electoral.
Este hecho evidente de que poco más de la cuarta parte del electorado no haya ejercido su derecho de elegir la fórmula presidencial debe investigarse y proponer alternativas transparentes, a fin de que no haya o disminuya ostensiblemente este “voto ausente”.
¿Será acaso abstencionismo expreso, es decir, decido no ir a votar? ¿O por costo-beneficio no voto, porque es más barato pagar la multa que gastar en pasajes para viajar hasta el lugar de votación? ¿O por dificultades atribuibles a la ONPE cientos de electores se desanimaron de hacerlo? Es tarea del JNE, de las universidades y de las propias organizaciones políticas.
La lectura atenta de la Resolución N.° 1136-2026-JNE nos permite hablar del voto perdido, que no se traduce en la elección de un partido político o candidato. Se ha dado en los votantes de 29 agrupaciones partidarias que no pasaron la valla electoral; sumados, son 3,766,933 votos.
Si se hubieran unido, habrían ganado la primera vuelta electoral, habrían superado a la señora Keiko Fujimori y a Roberto Sánchez. Deberían hacer un último esfuerzo y unirse en una nueva organización partidaria de centro democrático, para servir de contrapeso a los extremos de derecha e izquierda totalitarias.
Seguimos analizando: 2,372,895 votaron en blanco, más que Juntos por el Perú; y 1,056,811 son votos nulos. Ambos grupos de votos, blancos y nulos, por separado, pasaron la valla electoral. Sumados dichos votos, dan 3,429,706, mucho más de la votación obtenida por la ganadora de la primera vuelta electoral.
Juntando el voto ausente, más el voto perdido, más los votos blancos, más los votos nulos, hacen un total de 14,354,326, más de la mitad del número de electores hábiles, superando a los 12,971,106 votos útiles pertenecientes a los siete partidos políticos que pasaron la valla electoral y tienen representación en el Parlamento Bicameral: Fuerza Popular, Juntos por el Perú, Renovación Popular, Buen Gobierno, Obras, País para Todos y Ahora Nación.
Como es de verse, más de la cuarta parte no participó de las elecciones, es el “voto ausente” o “abstencionismo ciudadano”. El voto perdido hace infructífera la participación electoral al no ser elegido el partido político por quien se votó.
Los votos blancos y nulos también deben estudiarse, por cuanto pueden significar no estar de acuerdo con ninguna propuesta electoral. A las finales, terminan favoreciendo a algunos partidos políticos, ayudándolos a pasar la valla electoral y, más aún, a los ocupantes de los dos primeros lugares, a tener más parlamentarios de lo que les corresponde por la votación captada; consecuencia contraria al propósito de no favorecer a nadie.
No solo se debe hablar de votos blancos y nulos, también hacer mención del voto ausente y voto perdido. Asimismo, diseñar planes para propiciar una mayor y productiva participación ciudadana para el fortalecimiento de la democracia efectiva.

