POR: JORGE ACOSTA ZEVALLOS
La provincia de Ilo, pese a su importancia estratégica en la región Moquegua, enfrenta una realidad que no puede seguir siendo ignorada: la precariedad de su infraestructura deportiva. Aunque existen estadios, coliseos y campos deportivos, la mayoría son pequeños, inadecuados o se encuentran inoperativos, lo que limita el desarrollo de disciplinas como fútbol, básquet, vóley, natación y atletismo.
El Estadio Mariscal Nieto es un ejemplo de improvisación. Construido de a pocos hace más de siete décadas, comenzó como un simple terreno cercado y, con el tiempo, se le añadieron tribunas y una pista atlética sin planificación integral. Hoy sobrevive sin mejoras sustanciales, administrado por el IPD, pero sin visión de futuro. Algo similar ocurre con el Coliseo Miguel Grau, que en su momento fue emblemático para el básquet y vóley, pero permanece cerrado y fuera de uso. El Coliseo Víctor Raúl Carbajal, aunque remodelado, resulta demasiado pequeño y de difícil acceso por los costos de alquiler.
La natación tampoco escapa a esta realidad. La piscina en la urbanización César Vallejo es reducida y poco utilizada, mientras que el Estadio de Pacocha, pese a su tamaño, ha estado abandonado en varios periodos. Incluso los centros educativos con infraestructura financiada por canon y regalías mineras, como Mercedes Cabello y Miguel Grau, mantienen espacios deportivos subutilizados.
La comparación con ciudades vecinas es inevitable. Tacna cuenta con estadios como el Jorge Basadre Grohmann y el Enrique Paillardelli, además de complejos como Gregorio Albarracín y Villa Panamericana, y piscinas semiolímpicas como la Susana Romero de Lira. Moquegua dispone del Estadio 25 de Noviembre, el Maracaná y campos como Binacional y Génesis, además de piscinas como Aqua Pri y Simón Bolívar. En Ilo, en cambio, la infraestructura es insuficiente y carece de un plan de desarrollo deportivo.
La pregunta es clara: ¿por qué Ilo, con ingresos municipales, regionales y la presencia de grandes empresas que podrían invertir mediante responsabilidad social u obras por impuestos, sigue rezagada en infraestructura deportiva? La ausencia de planificación y el rol pasivo del IPD reflejan una deuda pendiente con la juventud y la comunidad.
El deporte no es un lujo, es un derecho y una herramienta de cohesión social. ¿Hasta cuándo las autoridades, empresarios y la ciudadanía de Ilo permanecerán inertes frente a la necesidad de estadios, coliseos y piscinas dignas? ¿Por qué en Tacna y Moquegua sí y en Ilo no? La respuesta marcará el futuro de una provincia que también merece crecer en lo deportivo. Lo dicen a gritos principalmente los niños y jóvenes.


