¿Qué espera el pequeño empresario de estas elecciones 2026?

El pequeño empresario demanda estabilidad, reglas claras, acceso al financiamiento, seguridad y capacitación, en un contexto marcado por la incertidumbre y la desaceleración económica.

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POR: LIC. ADM. DAVID DIEGO OVIEDO TURPO

En un contexto económico marcado por la incertidumbre, la desaceleración de la inversión y los constantes cambios normativos, el pequeño empresario peruano mira las elecciones del 2026 con una mezcla de expectativa y cautela. Más allá de promesas políticas, lo que realmente espera es estabilidad, reglas claras y oportunidades reales para crecer.

El pequeño empresario, desde el bodeguero de barrio hasta el emprendedor digital, no pide privilegios, sino condiciones justas. Una de sus principales demandas es la simplificación de trámites. La excesiva burocracia sigue siendo un obstáculo significativo para formalizarse, operar con normalidad y acceder a beneficios del Estado. Cada proceso engorroso representa tiempo perdido y, en muchos casos, dinero que no se recupera.

Otro aspecto clave es el acceso al financiamiento. Muchos pequeños negocios sobreviven con capital limitado y enfrentan dificultades para acceder a créditos con tasas razonables. En ese sentido, se espera que el próximo gobierno promueva políticas inclusivas que fortalezcan el sistema financiero para las MYPE, fomentando la competencia entre entidades y ampliando programas de apoyo.

La seguridad también ocupa un lugar prioritario. La creciente inseguridad ciudadana afecta directamente a los negocios: robos, extorsiones y pérdidas constantes generan un ambiente de desconfianza que limita la inversión. El pequeño empresario espera un Estado firme, con estrategias claras y sostenibles que devuelvan la tranquilidad a las calles. Asimismo, existe una expectativa por una mayor capacitación y acompañamiento. Muchos emprendedores tienen ideas y ganas de salir adelante, pero carecen de herramientas técnicas en gestión, marketing o digitalización. Un gobierno que apueste por la formación empresarial estará sembrando desarrollo a largo plazo.

Finalmente, el pequeño empresario espera de estas elecciones algo más que discursos: espera compromiso, coherencia y acciones concretas. Pero también entiende que el progreso es un camino compartido. Si bien el gobierno debe generar las condiciones, el crecimiento sostenible también dependerá de la capacidad de adaptación, innovación y perseverancia de quienes, día a día, apuestan por sacar adelante sus negocios. El 2026 no solo será una elección política, sino una oportunidad para redefinir el rumbo del emprendimiento en el país.

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