POR: EDGARD NORBERTO “BETO” LAJO PAREDES
Inicialmente iban a ser 37 partidos políticos en carrera para las Elecciones Generales del 12 de abril; con la salida de Acción Popular, ante serios problemas internos por los cuales sus elecciones primarias fueron declaradas nulas, quedaron fuera de contienda, reduciéndose a 36 los competidores a la Presidencia de la República.
Con el deceso, en accidente de tránsito en plena campaña electoral, de Napoleón Becerra, del Partido de Trabajadores y Emprendedores, disminuye a 35 los postulantes. Pueden continuar los candidatos a la primera y segunda vicepresidencia de la República, no es lo mismo. Por último, con un candidato ausente por estar en condición de “prófugo” de la justicia, Vladimir Cerrón, del Partido Perú Libre, hace, en la práctica, que el número de candidatos sea 34.
Lo más intrigante es la casi nula participación ciudadana en los espacios de participación, llámese juntas vecinales comunales a cargo de los gobiernos locales, que casi no existen fuera de Lima; no confundir con las juntas vecinales de seguridad ciudadana, fomentadas por la Policía Nacional del Perú. Por otro lado, no funcionan los consejos de coordinación local.
Los procesos de presupuesto participativo, a donde mayormente concurren los allegados de los alcaldes, convocan apenas a una mínima parte de organizaciones de la sociedad civil. No se promueven audiencias ciudadanas ni cabildos abiertos; los vecinos casi no asisten a las sesiones de concejo municipal y muchas municipalidades no transmiten dichas sesiones en tiempo real por redes sociales. Es decir, no se observa participación ciudadana efectiva ni transparencia institucional real. Ante esta situación, ¿cómo explicar el derrame de partidos políticos y la proliferación de candidatos?
Más de treinta aspirantes al Poder Ejecutivo, número muy elevado, denota una inquietante fragmentación política, genera pandemónium electoral, propicia la dispersión del voto y obstaculiza la construcción de necesarios consensos, dándose una inexplicable paradoja: “a más desafección política, más apetito por el poder político”.
Según las encuestas, cuya eficiencia técnica y autenticidad están siendo discutidas, por lo menos veinte partidos políticos no pasarían la valla electoral, es decir, se extinguirían. Terminarán de desaparecer los partidos tradicionales, les seguirán los partidos regionales y correrán la misma suerte los partidos “inexistentes”, de ahí lo de “12 de abril hecatombe política”.
Curiosamente, en estos comicios hay triples disputas por pasar a la segunda vuelta electoral: en la derecha, entre Fuerza Popular y Renovación Popular; en la izquierda marxistoide, entre Juntos por el Perú, Buen Gobierno y Ahora Nación; y en el centro, donde lidera el comediante, inspirado, quizá, por el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, de profesión comediante. La decisión política depende de la intuición ciudadana.

