En un escenario internacional donde la desinformación adquiere nuevas formas y escalas, periodistas de Lima y regiones del país participaron en una capacitación intensiva sobre Manipulación e Interferencia Informativa Extranjera (FIMI), un fenómeno que amenaza la integridad de los procesos electorales y la estabilidad democrática.
El evento fue organizado por el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) en colaboración con la Election Integrity Task Force (EITF), iniciativa independiente enfocada en la protección de procesos electorales frente a campañas de manipulación informativa.
UN FENÓMENO GLOBAL EN EXPANSIÓN
La capacitación estuvo a cargo de Albertina Piterbarg, experta en libertad de expresión y procesos electorales, quien explicó que el concepto de FIMI fue desarrollado en la Unión Europea para describir operaciones de manipulación informativa impulsadas por actores extranjeros con el objetivo de influir en decisiones políticas o debilitar sistemas democráticos.
Indicó que este fenómeno comenzó a evidenciarse con mayor claridad tras casos como el de Cambridge Analytica, que involucró el uso de datos masivos de usuarios de redes sociales para influir en procesos políticos como el Brexit.
Durante la capacitación se advirtió que, si bien no existen estudios concluyentes sobre la presencia de FIMI en el Perú, el país no está exento de este tipo de interferencias, especialmente en contextos electorales. Se explicó que las campañas de manipulación informativa pueden trasladarse entre regiones y afectar indirectamente a otros países, replicando narrativas que, aunque diseñadas para otros escenarios, terminan influyendo en el debate público local.
Piterbarg señaló que, según estudios citados durante el taller, aproximadamente el 40% de estas campañas ha sido vinculado a Estados como Rusia, China, Azerbaiyán y Bielorrusia. No obstante, se precisó que el 60% restante no tiene un origen claramente identificado, aunque se reconoce su carácter organizado y su finalidad de manipulación informativa.
IA Y NUEVAS AMENAZAS
Uno de los aspectos más críticos abordados fue el impacto de la inteligencia artificial generativa (IA), que permite producir contenidos visuales y audiovisuales falsos con alto nivel de realismo. Se advirtió que estas campañas no solo difunden información falsa, sino también contenidos reales descontextualizados, utilizando mensajes simples, emocionales y altamente visuales para facilitar su viralización en redes sociales.
Frente a este panorama, se plantearon tres retos centrales para el periodismo: ampliar la mirada hacia dinámicas globales, fortalecer capacidades tecnológicas y mantener una actualización constante sobre estrategias de manipulación informativa.
Se destacó la necesidad de que los periodistas comprendan que los procesos informativos ya no son exclusivamente locales, sino parte de un ecosistema global interconectado que exige mayor preparación y análisis especializado.

