La Universidad Nacional de Moquegua (UNAM) difundió este 30 de julio un comunicado sobre las deficiencias advertidas en su comedor universitario, el mismo día en que Diario Prensa Regional publicó la nota “Burla a los estudiantes de la UNAM”. El Informe de Visita de Control había sido notificado al rector Hugo Rubén Marca Maquera nueve días antes, el 21 de julio, pero hasta este jueves la institución no había informado públicamente qué medidas adoptaría frente a las observaciones.
EL INFORME ESTABA EN MANOS DEL RECTOR DESDE LA SEMANA PASADA
El Informe de Visita de Control N.° 008-2026-OCI/5573-SVC fue emitido y comunicado el 21 de julio de 2026 al rector de la Universidad Nacional de Moquegua, Hugo Rubén Marca Maquera.
El documento fue elaborado por el Órgano de Control Institucional (OCI) después de evaluar, entre el 9 y el 15 de julio, el servicio de alimentación brindado a los estudiantes beneficiarios del comedor universitario de la sede Mariscal Nieto.
La comisión de control identificó dos situaciones adversas: menús semanales que no respetaban la distribución de proteínas de origen animal establecida en las especificaciones técnicas y un servicio que funcionaba sin el equipamiento estratégico completo, sin certificados de calibración de las balanzas y sin un libro de reclamaciones disponible.
El informe también fue publicado el 22 de julio en la plataforma institucional de la Contraloría General de la República. Sin embargo, la UNAM no emitió entonces un pronunciamiento público dirigido a los estudiantes ni a la ciudadanía sobre las deficiencias detectadas o las medidas concretas que adoptaría.
LA UNAM SE PRONUNCIÓ EL MISMO DÍA DE LA NOTA DE PRENSA REGIONAL
Este jueves 30 de julio, Prensa Regional expuso que la UNAM había contratado por S/ 106 862,50 (ciento seis mil ochocientos sesenta y dos soles con cincuenta céntimos) el servicio de desayunos y almuerzos para los estudiantes, pese a lo cual las programaciones aprobadas no respetaban la frecuencia contractual de determinadas proteínas.
Después de la publicación, la Universidad difundió un comunicado en sus plataformas institucionales.
En su pronunciamiento, la Universidad atribuye su respuesta a la publicación del informe en la plataforma de la Contraloría el 22 de julio. Sin embargo, no explica por qué esperó ocho días desde esa publicación —y nueve desde su notificación al rector— para informar públicamente a los estudiantes sobre las observaciones y las medidas adoptadas.
LA UNAM DICE QUE ATENDIÓ LAS RECOMENDACIONES
En el primer punto del comunicado, la Universidad señala que tomó conocimiento de las recomendaciones formuladas por el Órgano de Control Institucional y que estas fueron atendidas mediante el Oficio N.° 478-2026-R, del 21 de julio de 2026.
La UNAM sostiene que el documento fue remitido al OCI “con la seriedad, objetividad y transparencia que corresponde”, respetando las funciones del Sistema Nacional de Control.
No obstante, el comunicado no adjunta el referido oficio ni detalla qué acciones concretas fueron comunicadas ese día para corregir las situaciones adversas.
Tampoco informa si el OCI ya evaluó la documentación remitida y determinó que las observaciones fueron corregidas. De acuerdo con la directiva del control simultáneo, corresponde al OCI revisar el sustento presentado por la entidad y registrar si la situación adversa está corregida, con acciones, sin acciones, desestimada o no corregida.
EVALUARÁN PENALIDADES Y MEDIDAS LEGALES
El punto más importante del pronunciamiento está relacionado con el cumplimiento del contrato. La Universidad informó que, mediante el Memorando Múltiple N.° D0130-2026-UNAM-R, también fechado el 21 de julio, dispuso la evaluación inmediata de las obligaciones contractuales y de las medidas administrativas y legales que correspondan.
La evaluación incluye expresamente la posible aplicación de las penalidades previstas en el contrato y en la normativa vigente.
El contrato contemplaba penalidades por la falta de instalación del equipamiento estratégico requerido. El informe señaló que la contratista no contaba con todos los utensilios y equipos que debía proporcionar para prestar el servicio de alimentación.
La comisión verificó que faltaban o se encontraban en cantidades inferiores diversos escurridores, cuchillos, ralladores, coladores, espátulas, exprimidores, batidores, recipientes plásticos y otros implementos. También constató que la contratista utilizaba una congeladora, dos refrigeradoras y un coche de acero pertenecientes a la UNAM, aunque dichos equipos debían ser suministrados por la propia proveedora.
Pese a anunciar la evaluación de penalidades, la Universidad no informa si estas ya fueron calculadas, si se efectuó algún descuento o si se inició un procedimiento administrativo o contractual contra la responsable del servicio.
NO DESMIENTE LOS MENÚS OBSERVADOS
El comunicado no cuestiona ni desmiente las situaciones adversas documentadas por el OCI. La UNAM no niega que las programaciones semanales aprobadas por la entidad redujeran u omitieran la frecuencia de carne de res, pollo, pescado y otras proteínas de origen animal exigidas en el contrato.
En los desayunos revisados por la comisión, algunas proteínas fueron sustituidas por productos como mermelada, mantequilla, tortilla de verduras, jamonada o hamburguesa. En los almuerzos también se detectaron semanas en las que no se programó carne de res, pese a que su inclusión estaba prevista en las especificaciones técnicas.
El OCI advirtió que las programaciones fueron presentadas por la contratista y aprobadas por la nutricionista de la Universidad, aunque no contenían completamente la dosificación de ingredientes, el valor calórico total y la distribución porcentual de proteínas, carbohidratos y grasas.
El informe señaló que estas condiciones podían afectar la calidad y finalidad del servicio alimentario contratado para los estudiantes.
ANUNCIA MAYOR SUPERVISIÓN, PERO NO DICE QUÉ FUE CORREGIDO
La Universidad afirma que “el bienestar y el adecuado servicio de alimentación de los estudiantes beneficiarios constituyen una prioridad institucional”. También sostiene que viene fortaleciendo los mecanismos de supervisión y control para garantizar los estándares de calidad, inocuidad y valor nutricional.
Sin embargo, el comunicado no precisa si ya fueron corregidos los menús observados, si la contratista completó el equipamiento faltante o si dejó de utilizar los bienes pertenecientes a la UNAM.
Tampoco informa si se presentaron los certificados de calibración de las balanzas utilizadas para controlar los gramajes de los alimentos ni si ya se instaló el libro de reclamaciones que debía estar disponible para los estudiantes desde el inicio del servicio.
La Universidad tampoco identifica qué funcionarios aprobaron las programaciones observadas o dieron conformidad al supuesto internamiento completo de los equipos que posteriormente no fueron encontrados por la comisión de control.
La UNAM cierra su pronunciamiento reiterando su compromiso con la transparencia, la administración correcta de los recursos públicos y la mejora continua de sus servicios. No obstante, queda pendiente que informe públicamente los resultados de las evaluaciones anunciadas, las penalidades que correspondan y las medidas concretas adoptadas para garantizar que los estudiantes reciban la alimentación y las condiciones establecidas en el contrato.

