Sudamérica quiere replicar el nuevo modelo de disciplina escolar implementado en el Perú

El objetivo central de esta norma no se limita al rendimiento académico, sino que busca fomentar la responsabilidad, el respeto a las normas disciplinarias dentro de la escuela y su posterior proyección en la vida ciudadana.

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POR: NICOLÁS VALDEZ CASO

«Corrige al niño de hoy para no castigar al hombre del mañana». Esta máxima resume el espíritu de los nuevos Lineamientos para la Gestión de la Disciplina Escolar, iniciativa impulsada por el Ministerio de Educación que rige en las instituciones educativas del Perú. El nuevo enfoque ha generado impacto y debate a nivel internacional, al punto que diversos países de la región han manifestado su interés en replicar el modelo. En el ámbito nacional, diversas instituciones educativas ya han comenzado a difundir campañas de concientización, reflejando una recepción favorable por parte de la comunidad educativa frente al desarrollo formativo de los educandos.

El objetivo central de esta norma no se limita al rendimiento académico, sino que busca fomentar la responsabilidad, el respeto a las normas disciplinarias dentro de la escuela y su posterior proyección en la vida ciudadana. Con ello, la institución educativa recupera un rol protagónico en la formación integral y en el fortalecimiento de valores en la niñez y juventud.

Bajo este marco, directores y docentes contarán con el respaldo necesario para identificar y sancionar faltas leves, graves y muy graves. El espectro de evaluación abarca desde tardanzas, distracciones y uso indebido de teléfonos móviles hasta conductas de mayor gravedad, como el acoso escolar (bullying), robos o portación de armas. En casos de reincidencia en faltas graves, la normativa contempla la expulsión definitiva del estudiante, reincorporando además la calificación de la conducta dentro de la evaluación integral.

Asimismo, se enfatiza el cuidado de la presentación personal e higiene mediante normas sobre el uso de vestimenta, peinados, cosméticos y accesorios, con el propósito de inculcar hábitos de orden e imagen personal desde temprana edad. La iniciativa incluye una revisión del material educativo con el fin de erradicar sesgos ideológicos o terminología imprecisa respecto a temas como la historia nacional, terrorismo o enfoques de género. En su lugar, se distribuirán nuevos textos orientados a una enseñanza basada en conceptos que busquen la paz y la unidad nacional.

El documento establece que el hogar es el núcleo primario de la formación ética y moral. Los padres de familia deben alinearse y actuar en concordancia con las disposiciones de los centros educativos, entendiendo que la disciplina y los valores deben formarse desde el hogar, mientras que la escuela actúa como un espacio de complementación y refuerzo muy importante.

El modelo peruano marca un hito en el debate educativo regional. En diversos medios de comunicación de Sudamérica, la medida ha recibido comentarios favorables que destacan la importancia de establecer límites claros en la formación juvenil. Toda estructura social y laboral se rige por normas y procedimientos; instaurar este principio a temprana edad, desde la escuela y en coordinación con la familia, solo promoverá buenos ciudadanos. Se pide en otros países que estos lineamientos peruanos también sean replicados en sus sistemas educativos.

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