POR: MAG. ALFREDO SOTOMAYOR CHAMBILLA
Desde la perspectiva de la gestión pública, la reversión de recursos ordinarios corresponde al monto del presupuesto asignado y modificado en el Presupuesto Institucional Modificado (PIM) que no alcanza la fase de devengado al cierre del ejercicio fiscal y que, en consecuencia, retorna al Tesoro Público.
En muchos casos, el proceso de devolución y reasignación de estos recursos se extiende hasta marzo o abril del año siguiente, según lo determine el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), generando duplicidad de esfuerzos administrativos y pérdida de horas-hombre, lo que no puede considerarse ni eficaz ni efectivo.
UN MAL EJEMPLO DESDE LA ACADEMIA
Esta situación resulta especialmente preocupante cuando se presenta en universidades públicas. La reversión presupuestal constituye un mal ejemplo para los propios estudiantes de carreras vinculadas a la gestión pública, gerencia del Estado, administración pública y programas de maestría relacionados con la gestión y la planificación presupuestal, que se imparten precisamente en estas instituciones.
En el ámbito universitario, la no ejecución de recursos ordinarios tiene consecuencias directas y negativas sobre la calidad del servicio educativo. Los fondos revertidos estaban destinados a contratación de docentes, mejora de infraestructura académica, adquisición de laboratorios, bibliotecas, equipamiento tecnológico, impulso a la investigación y fortalecimiento de servicios estudiantiles.
Cuando estos recursos se devuelven, los principales afectados son los docentes y estudiantes, quienes enfrentan aulas deficientes, menor acceso a recursos académicos, retrasos en proyectos de investigación y limitadas oportunidades de formación integral.
MARCADAS DIFERENCIAS ENTRE UNIVERSIDADES
El análisis comparativo evidencia contrastes claros en la capacidad de gestión presupuestal. Universidades como la Universidad Nacional Hermilio Valdizán y la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza presentan niveles de reversión marginales, inferiores al 0,01 % de su PIM, lo que refleja una gestión eficiente y oportuna de los recursos asignados.
En contraste, destacan negativamente universidades con elevados montos revertidos, como la Universidad Nacional del Altiplano (S/ 3,68 millones) y la Universidad Nacional de Cañete (S/ 3,91 millones), cifras que revelan serias limitaciones en su capacidad de ejecución presupuestal.
EL CASO DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE MOQUEGUA
La Universidad Nacional de Moquegua revirtió S/ 332,122 sobre un PIM de S/ 28,2 millones. Si bien el monto absoluto es menor en comparación con universidades de mayor tamaño, proporcionalmente resulta significativo. En una institución joven, que aún enfrenta brechas estructurales, la ejecución plena del presupuesto debería ser una prioridad.
La no utilización de estos recursos evidencia debilidades en la gestión administrativa, limitaciones en la capacidad técnica de los funcionarios y deficiencias en la programación del gasto.
BALANCE FINAL
La reversión de recursos ordinarios en universidades públicas no puede interpretarse como prudencia fiscal, sino como un indicador claro de ineficiencia institucional. En los casos de la Universidad Nacional de Juliaca, la Universidad Nacional del Altiplano y la Universidad Nacional de Cañete, la devolución de fondos resulta particularmente crítica, pues limita el fortalecimiento de instituciones clave para el desarrollo regional.
Superar estas fallas exige profesionalizar la gestión administrativa, fortalecer la planificación presupuestal y asumir responsabilidad directa por los costos sociales y educativos del gasto no ejecutado.

