POR FREDDY GUTIÉRREZ TORRES
El mundo entero está ya bien notificado de que la aún primera potencia mundial (EE. UU.) está “tragando” sus estertores, su agonía, en el contexto del nuevo orden mundial.
Eso la hace peligrosa, muy peligrosa para todos los países.
Efectivamente, los gobernantes de EE. UU. no tienen reparo alguno en amenazar a sus enemigos, pero también a sus amigos o aliados. A los primeros, a sus enemigos, les hace la guerra militar, y a sus amigos también (les declara la guerra económica). Además, interfiere (se mete) en las elecciones de los diferentes países. Así lo ha hecho con Honduras, Costa Rica, Colombia, Bolivia, Argentina y Perú. Sin ningún reparo diplomático. Grosera y abusivamente.
Y así, para esos fines, la aún primera potencia mundial ha enviado a sus embajadores o representantes diplomáticos como “perros de caza” que cumplen la orden de su amo.
En Perú, el embajador norteamericano Bernie Navarro ha protagonizado diversas controversias públicas; por ejemplo: en abril de 2026, amenazó al Estado peruano para la compra de aviones de guerra; en junio de 2026, hizo comentarios sobre el proceso electoral peruano sin ser competente para ello; en julio de 2026, realizó comentarios referidos a la relación comercial que nuestro país mantiene con China; y, hace unos días atrás, justamente con motivo del Día del Periodista, arremetió contra el periodista César Hildebrandt, empleando frases tan despectivas como lo hace su presidente Donald Trump en contra de los propios periodistas norteamericanos. Hace y deshace, y habla como si estuviera en su finca. Y nuestros gobernantes ¡aplauden!
Paralelamente, en Chile, el embajador norteamericano Brandon Judd vuelve a generar polémica. Justamente, hace unos días, en el marco de la celebración del Día del Comercio Mundial, se manifestó sobre un tema referido al cable submarino chino y sus implicancias con la soberanía, indicando que sus relaciones con Chile van más allá de lo comercial, haciendo mención a la “ahora famosa alianza del Escudo de las Américas” y, seguidamente, “advertirle” a los chilenos que si “quieren tener su apoyo contra el crimen organizado o si quieren ayuda para proteger (o defender) el Estrecho de Magallanes”, pues deberán trabajar sobre las cosas que también les importan a ellos, a los EE. UU. Es decir, “si quieres mi apoyo, tienes que hacer esto que yo te digo”. ¡INSOLENCIA! ¡Colonialismo! Y sus gobernantes ¡protestan!
Como todos sabemos, Perú y Chile, actualmente, están gobernados por presidentes de derecha.
Pero este es un claro ejemplo de que ser de izquierda, ser de centro o ser de derecha no tiene que ver con la soberanía, con la independencia de un país, con la dignidad de un país.
Se es vasallo, servil e indigno siendo de izquierda, de centro o de derecha.
PERÚ, su presidenta Fujimori y su gobierno derechista han elegido ser vasallos.
CHILE, su presidente Kast y su gobierno derechista han elegido ser soberanos.
Chile ha dicho que ellos “son capaces de defender su soberanía sin necesidad de ningún otro país… y así lo vienen haciendo desde hace 200 años”.
Pequeña y gran diferencia, vergonzosa para nosotros.

