Antes de conocer que sería retirado de la Gerencia Regional de Salud (Geresa) de Arequipa, Walther Oporto Pérez negó que existan carencias en los servicios sanitarios de Islay y sostuvo que las necesidades de la provincia vienen siendo atendidas por la Unidad Ejecutora 400.
“¿Cuál es la carencia que hay? No hay ninguna”, respondió el entonces funcionario al ser consultado sobre las limitaciones que afrontaría la provincia por no contar con una unidad ejecutora propia.
Oporto fue más allá y afirmó que, según su evaluación, Islay tiene “los mejores servicios de salud de toda la región y de muchas regiones del país”. Con esta apreciación defendió la situación sanitaria provincial y sostuvo que la falta de autonomía administrativa no ha impedido atender los requerimientos existentes.
Sus declaraciones se produjeron cuando intentaba aclarar anteriores cuestionamientos a la creación de una unidad ejecutora para Islay. “Ese comentario lo han sacado de contexto”, señaló. Sin embargo, durante la misma entrevista volvió a poner en duda sus beneficios.
“La creación de una nueva unidad ejecutora en nada facilita las cosas para los hospitales”, manifestó. Añadió que su implementación generaría más plazas orgánicas y, por consiguiente, mayor burocracia.
El entonces gerente dejó entrever, además, que el interés por impulsar la propuesta estaría concentrado en la contratación de personal administrativo. Frente a ello, sostuvo que la prioridad debería ser disponer de recursos para mejorar la atención de la población y no conocer cuántos nuevos puestos se crearían.
Pese a cuestionar su utilidad, confirmó que la Geresa continúa realizando los trámites para constituir la unidad ejecutora.

