Por: Freddy Roque Orovilla
La obra de los Cuatro Pueblos vuelve a paralizarse. Este viernes 30 de enero de 2026 se detuvo, una vez más, el proyecto de “Mejoramiento del servicio de la transitabilidad vehicular y peatonal” en Inclán, Las Tres Cruces, Miramar y Alto Las Cruces, ejecutado por el Gobierno Regional de Arequipa. La pregunta ya no es si habrá una nueva fecha, sino quién asumirá, de una vez por todas, la responsabilidad política y técnica de culminarla.
Iniciada el 25 de agosto de 2023, la obra debió concluir en diciembre de 2024. Luego se prometió marzo de 2025. Más tarde, tras otra paralización, en junio de 2025 se ofreció octubre o noviembre del mismo año, previa elaboración de un expediente técnico que identifique metas y presupuesto. Ninguno de estos plazos se cumplió. Cada anuncio fallido ha debilitado la confianza ciudadana y profundizado el perjuicio a miles de vecinos.
Hoy, las cifras confirman la gravedad del problema. El costo actualizado asciende a S/ 36,690,655.00, con un devengado acumulado de S/ 33,690,774.00 al 31 de diciembre de 2025. El saldo disponible para 2026 en gran parte ya está comprometido y no cubre el 29 % de ejecución física pendiente. Es decir, la obra no solo está inconclusa: está desfinanciada.
Esta situación ya ha sido advertida por el propio Sistema de Seguimiento de Inversiones del MEF, que registra una alerta de riesgo por la brecha superior al 20 % entre ejecución financiera y física. Una señal clara de mala planificación y de un serio riesgo de que los recursos invertidos no se traduzcan en infraestructura útil para la población.
Frente a este escenario, el gobernador regional, Rohel Sánchez, no puede seguir postergando decisiones. El intento parcial de transferir la ejecución al alcalde provincial Richard Ale Cruz fue un paso incompleto y, por ello, fallido. Si se quiere una solución real, la transferencia debe ser total: financiera y física. Las medias tintas solo prolongan el abandono.
El alcalde Richard Ale también debe definir su posición con claridad. Si existen condiciones para asumir la obra y culminarla, debe hacerlo con firmeza y transparencia. Los vecinos conocen su estilo de gestión, polémico para algunos, pero eficaz en la ejecución. Hoy se necesita resultados, no discursos.
Finalmente, esta obra no se salvará solo desde los escritorios. Los beneficiarios de Inclán, Las Tres Cruces, Miramar y Alto Las Cruces deben organizarse, vigilar y exigir. La culminación de la obra es un derecho ciudadano y una obligación del Estado. Callar es permitir que la paralización de obras se normalice. Es momento de levantar la voz, unir fuerzas y luchar, juntos, por una obra que Mollendo no puede seguir esperando.

