María Fernanda Maldonado Ochoa denuncia que su abuela, Rosa Carnero Albarracín, de 72 años de edad, ha sido detenida arbitrariamente y enviada ilegalmente a la cárcel de Tacna.
Todo empezó, sostiene, cuando en el caso a cargo de la fiscal Raquel Crisosto Farfán aceptó el cargo de hurto de una camioneta de su tío, Jorge Luis Maldonado Carnero. Según su versión, en el año 2021, cuando a él le atacó la COVID-19, hizo llamar a su abuela Rosa y a su papá, Yuan Maldonado, para que vinieran desde Camaná a atenderlo porque estaba internado en el hospital y se lo llevaban a Arequipa. Antes de irse, le dio las llaves de la camioneta a su abuela para que la llevara a Camaná, así como otros documentos personales.
Luego de que se llevó la camioneta por encargo del tío Jorge, una exconviviente, con quien ya no tenía ninguna relación, de nombre Lisseth Gonzales, denunció a su abuela y a su papá Yuan por hurto, a pesar de que no hubo hurto, afirma. De ese modo, la fiscal Raquel Crisosto logró que su abuela y su padre aceptaran cargos por el delito de hurto, y así la sentenciaron a dos años y siete meses de prisión suspendida, pena que venció en diciembre de 2025.
PRORROGAN Y REVOCAN LA SUSPENSIÓN DE LA PENA
A pesar de que la pena de su abuela venció en diciembre de 2025, tras dos años y siete meses, la familia cuestiona que el juez Edgardo Carpio prorrogó la suspensión de la pena hasta mayo de 2026, para luego revocarle la suspensión y dictarle orden de detención, cuestiona la denunciante.
Ante esa orden, que todos los abogados consultados por la familia señalan como arbitraria porque no sería posible ampliar una suspensión de pena que exceda el plazo de la pena, su abuela fue capturada en su ciudad de origen, Camaná. Luego la llevaron a Arequipa, donde fue encerrada en la carceleta judicial; después fue trasladada a Ilo y ahora ya se encuentra en el penal de Tacna.
JUEZA NO RESUELVE HÁBEAS CORPUS
Por desesperación, la familia contrató a un abogado en Arequipa, quien presentó un hábeas corpus en Ilo el 1 de julio, solicitando la libertad inmediata de Rosa Carnero Albarracín. Sin embargo, la jueza que ha tomado el caso no resuelve de inmediato, como ordena la ley, sin importarle que su abuela sufre cada día que pasa, agravándose su ansiedad y también la hipertensión que padece, con el riesgo de que ello ocasione un desenlace con consecuencias más graves.
Para mayor prueba, la familia dejó copia de la sentencia y de la resolución que deja sin efecto su libertad, en donde el mismo juez indica que la pena prorrogada de su abuela vence en mayo de 2026, cuando, según la sentencia de segunda instancia, que es de mayo de 2023, se ratificaron los dos años y siete meses que vencieron en diciembre del año pasado.

