POR: DRA. FANNY REAÑO BAYONA
Al asumir este 28 de julio la Presidencia Constitucional de la República, la nueva mandataria enfrentará un reto mayúsculo que trasciende nuestras fronteras. A nivel global, la paridad de género en las esferas de máximo poder sigue siendo una excepción estadística: según datos de ONU Mujeres para 2026, de los 195 países que conforman el globo, apenas 28 están liderados por una mujer en calidad de jefa de Estado o de Gobierno.
Naciones como México, bajo el mandato de Claudia Sheinbaum; Honduras, con Xiomara Castro; potencias europeas como Italia, con Giorgia Meloni; y liderazgos destacables como los de Mia Mottley, en Barbados, o Mette Frederiksen, en Dinamarca, son un reflejo de este reducido, pero significativo grupo.
Ejercer la primera magistratura del Perú no es solo un hito histórico nacional, sino que posiciona a la nueva mandataria frente al estricto escrutinio internacional y la inmensa responsabilidad de reivindicar la capacidad ejecutiva de la mujer.
La exacerbada polarización de la contienda electoral debe quedar subsumida en el pasado. Con el restablecimiento de la bicameralidad —después de haber legislado con una sola cámara durante 33 años, desde 1993—, los legisladores están conminados a desterrar los sectarismos partidarios.
La República exige una madurez institucional rigurosa que actúe como un genuino contrapeso democrático y fiscalizador y que, simultáneamente, garantice la gobernabilidad durante el próximo quinquenio.
El papel resiste cualquier promesa, pero la realidad nacional exige resultados inmediatos. Resulta imperativo contrastar los lineamientos del plan de gobierno con las agudas crisis que aquejan al país.
INSEGURIDAD Y DELINCUENCIA
El Perú se encuentra asediado por el crimen organizado y la extorsión. Frente a esto, la gestión entrante propone un choque logístico militarizado. El reto real será trascender el efectismo punitivo para instaurar una política criminológica sostenible que reforme de raíz a la Policía Nacional.
ECONOMÍA Y EMPLEO
En un escenario de recesión e informalidad galopante, el plan proyecta una ortodoxia macroeconómica. Para los más de 8 millones de jóvenes, el programa de inserción laboral deberá ser un motor real y no una mera promesa paliativa frente a las economías ilegales.
SALUD PÚBLICA
Desde el rigor de la salud pública, el diagnóstico de nuestra infraestructura hospitalaria es el de un colapso crónico. ¿Se limitará a replicar el modelo de construcción masiva de postas de los años noventa —época en la que fungió como primera dama durante el gobierno de su padre— o tendrá la capacidad gerencial para articular una reforma sanitaria integral, moderna y preventiva, con un enfoque de dotación de especialistas médicos? La salud exige mucho más que cemento.
EDUCACIÓN
Al igual que en salud, el sector educativo demanda una memoria crítica. Durante el gobierno de su padre se priorizó la construcción acelerada e indiscriminada de instituciones educativas, muchas de las cuales, con el paso de los años, terminaron cayéndose a pedazos.
La nueva gestión está obligada a responder si su política de Estado consistirá en levantar muros frágiles con fines propagandísticos o si ejecutará una verdadera inversión estructural y curricular.
TRANSPORTE Y COLAPSO VIAL
El desarrollo del país se encuentra estancado en el asfalto. Según el TomTom Traffic Index, Lima se posiciona como una de las ciudades con mayor congestión vehicular a nivel mundial, donde los limeños pierden hasta 195 horas anuales atrapados en el tráfico.
Ante esta asfixia productiva, surge la interrogante sobre el futuro de las megaobras: ¿cuál será el destino de los proyectos del Metro de Lima o del Metropolitano? ¿Habrá voluntad política para continuarlos y acelerarlos o recaeremos en el letargo burocrático que perpetúa nuestro suplicio vial?
LA MATERNIDAD COMO EPICENTRO DEL LIDERAZGO Y LA RESILIENCIA
A lo largo de su trayectoria política, marcada por agudas vicisitudes y una prisión preventiva, la actual presidenta electa, Keiko S. Fujimori, ha evidenciado una perseverancia inmarcesible.
La experiencia de la maternidad, que abarca desde guiar los primeros pasos de un hijo hasta acompañar amorosamente y motivar el desarrollo de los hijos de la pareja, forja una visión a largo plazo y una disciplina inquebrantable. Esta condición de matrona no funge como un lastre, sino como el motor más poderoso de su liderazgo, patentizando que el cuidado de las futuras generaciones puede coexistir con un ejercicio del poder firme, empático y abnegado.
LA AMENAZA DE UNA NUEVA CRISIS O EL AVANCE NECESARIO
Al analizar este escenario histórico desde las ciencias jurídicas y políticas, la inminente asunción al poder nos sitúa en una disyuntiva ontológica. Es insoslayable mencionar la fragilidad del mandato otorgado en las urnas.
Los resultados oficiales del Jurado Nacional de Elecciones (JNE) han refrendado una victoria por un margen sumamente estrecho: una diferencia de apenas 49,641 votos frente a su rival en el balotaje. Pero lo más alarmante, desde el análisis politológico, es la primera vuelta: en dicho proceso, más del 80 % del electorado votó por otras opciones o emitió un voto en blanco o viciado, dejando a la hoy presidenta con un respaldo real mínimo.
El sufragio en la segunda vuelta obedeció, para una vasta mayoría, al cumplimiento de la democracia como “el mal menor” y no a una adhesión ideológica plena. Las instituciones han cumplido su rigor formal, pero el país permanece escéptico.
Por lo tanto, el 28 de julio no debe ser el germen de una enésima crisis política, sino el punto de inflexión y el avance sustantivo que el país exige a gritos. Ante los ojos del mundo, el Perú es una nación con una riqueza inmensurable, sostenida por su gente, que es de “chamba”: trabajadora, resiliente y emprendedora por naturaleza.
El Gobierno tiene la obligación moral de potenciar, y no asfixiar, ese motor de desarrollo mediante la eliminación de la asfixiante burocracia estatal.
En este complejo ajedrez político, la conformación del nuevo Gabinete Ministerial será la primera gran prueba de fuego. El país requiere ministros con autonomía técnica que den la talla, liderados por un titular de la Presidencia del Consejo de Ministros que asuma el rol de verdadero director de orquesta, capaz de articular políticas públicas eficientes y no meros discursos de contención.
Asimismo, ahora que su agrupación asume la condición de partido de gobierno, sus senadores y diputados están obligados a transmutar cualquier instinto hegemónico en una auténtica vocación de estadistas. Por su parte, la oposición enfrenta el deber histórico de decidir si ayudará a la gobernabilidad y al consenso o si recaerá en el obstruccionismo estéril.
INTERROGANTES FRENTE AL NUEVO GOBIERNO
Frente a este panorama, quedan interrogantes insoslayables en el tintero analítico.
¿Logrará esta gestión romper el nefasto ciclo de inestabilidad y garantizar que una presidencia culmine íntegramente su mandato de cinco años, sin el fantasma permanente de la vacancia institucional?
¿Estarán el nuevo premier y sus ministros a la altura técnica y moral de las crisis simultáneas que atraviesa la nación?
¿Qué mecanismos jurídicos y candados institucionales implementará para garantizar una asepsia total frente a la endémica corrupción que socava el aparato estatal?
El 28 de julio, al ceñirse la banda presidencial, la retórica preelectoral debe decantar imperativamente en una praxis gubernamental inobjetable. Todos los peruanos, expectantes y desconfiados, mantendremos la mirada puesta sobre cada paso de su gestión. De lo contrario, la quimera del desarrollo se diluirá, una vez más, en la vorágine de nuestra perpetua inestabilidad.
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Referencias de respaldo: Las cifras electorales y los resultados oficiales tienen como fuentes de respaldo al Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y a la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE); las estadísticas de congestión vehicular, al TomTom Traffic Index; y las estadísticas de liderazgo femenino, a ONU Mujeres (2026).

