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Más agua, en menos tiempo: el Fondo Hídrico Moquegua como nueva alternativa al compromiso Asana

El Fondo Hídrico Moquegua no plantea abandonar el objetivo del Compromiso 11 de la Mesa de Diálogo, sino modificar el mecanismo para alcanzarlo. En lugar de una única infraestructura de almacenamiento, propone un conjunto de intervenciones que permitirían aumentar el volumen de agua disponible, acortar plazos y ampliar el número de beneficiarios.

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La represa Asana, prevista en el Compromiso 11 de la Mesa de Diálogo, se encuentra hoy en un escenario de evaluación comparativa: continuar con su ejecución —que implicaría un horizonte de varios años y un volumen estimado de 2.5 millones de metros cúbicos— o sustituirla por un conjunto de proyectos alternativos que, según lo planteado por la empresa, sería una solución que permitiría entregar mayor disponibilidad hídrica en menor tiempo.

Según la presentación de Anglo American ante el Comité de Monitoreo de Quellaveco, incluso en el mejor de los casos el plazo de ejecución más corto es de seis (6) años, por lo que la presa recién podría estar operativa en 2032; además, su capacidad de almacenamiento solo garantizaría 2.5 millones de metros cúbicos (2.5 MMC), equivalentes a 90 litros por segundo (90 l/s). A ello se suma que la zona con mejores condiciones verificadas presenta ecosistemas como bofedales, lo que demandaría más permisos y más tiempo para intervenir.

Con ese diagnóstico, la empresa ha puesto sobre la mesa una alternativa distinta: el Fondo Hídrico Moquegua, un mecanismo de financiamiento para activar y acelerar una cartera de proyectos ya identificados —algunos con avances— que, en conjunto, reemplazarían la presa como “paquete” de cumplimiento.

La comparación que sustenta el cambio es directa: frente a los 90 l/s asociados a Asana y al horizonte 2032, el Fondo plantea “más de 600 l/s”, con un alcance ampliado a agricultores y población de las tres provincias (Mariscal Nieto, Ilo y General Sánchez Cerro) y con obras que podrían iniciar en los próximos meses, dependiendo del nivel de madurez y actualización de expedientes.

En entrevista con LA Prensa Regional, Alejandro Justiniano, gerente de Gestión Social y Desarrollo Territorial de Anglo American Quellaveco (AAQ), explicó que el Fondo financiaría la actualización y puesta en marcha de proyectos de seguridad hídrica incluidos en la cartera pública regional, con un monto inicialmente estimado en S/ 120 millones, calculado —según dijo— bajo criterios de actualización de expedientes y aceleración de procesos para entregar agua en menor tiempo.

La propuesta incluye, entre otros frentes, el mejoramiento de infraestructura de bombeo en los valles de Moquegua e Ilo (+100 l/s), pozos en el sector acuífero Capillune–Pasto Grande (500 l/s), la PTAR Omo (150 l/s), obras de siembra y cosecha de agua con qochas y reservorios (300 mil m³ de almacenamiento), además de intervenciones orientadas a mejorar la calidad del agua en el sistema Pasto Grande.

EL CONTEXTO: POR QUÉ SURGE LA PROPUESTA

De acuerdo con la exposición presentada ante el Comité de Monitoreo la empresa evaluó 77 alternativas durante seis meses de coordinaciones y tres visitas técnicas de campo. El análisis concluyó que la represa Asana, en el mejor escenario, podría ejecutarse en un plazo no menor a seis años y garantizaría un almacenamiento aproximado de 2,5 millones de metros cúbicos, equivalentes a 90 litros por segundo.

Además del factor tiempo, se identificaron limitaciones geográficas y ambientales en la zona evaluada, incluyendo la presencia de bofedales que demandarían procesos adicionales de certificación y permisos. En ese escenario, Alejandro Justiinino señaló que la empresa propuso explorar un mecanismo distinto que permita alcanzar el objetivo central del compromiso: dotar de más agua a Moquegua.

MÁS VOLUMEN: EL ALCANCE HÍDRICO DEL FONDO

Uno de los principales argumentos del Fondo Hídrico es el incremento del volumen potencial de agua disponible. El vocero de Anglo American precisa que, la sumatoria de proyectos priorizados permitiría alcanzar un caudal estimado superior a los 600 litros por segundo

Entre las alternativas mencionadas durante la entrevista se encuentran:

  • El aprovechamiento de acuíferos en el sector Capillune–Salto Grande.
  • La activación o rehabilitación de pozos existentes en el valle de Moquegua.
  • El mejoramiento de infraestructura de bombeo.
  • La optimización de la planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) para mejorar la calidad del recurso.
  • Intervenciones para descontaminación y mejora del embalse Pasto Grande.

Según explicó Alejandro Justiniano, gerente de Gestión Social y Desarrollo Territorial de AAQ, la propuesta no se limita a una sola obra, sino que articula varios proyectos con distinto nivel de avance que ya forman parte de la cartera de inversión pública regional

La lógica es financiar, actualizar y acelerar iniciativas que hoy cuentan con estudios preliminares, pero carecen de presupuesto suficiente para su ejecución.

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Cuadro comparativo expuesto por Anglo American muestra la diferencia entre la represa Asana (90 l/s y plazo estimado de seis años) y el Fondo Hídrico Moquegua, que proyecta más de 600 l/s con ejecución progresiva en menor tiempo.

MENOR TIEMPO DE EJECUCIÓN

La comparación de plazos es otro de los elementos centrales de la propuesta. Mientras que la represa Asana podría demandar alrededor de seis años para culminar —incluyendo permisos ambientales y certificaciones—, el Fondo Hídrico plantea iniciar algunos proyectos en el corto plazo, dependiendo de su nivel de avance técnico

La empresa sostiene que varias de las alternativas identificadas requieren principalmente actualización de expedientes, estudios complementarios y financiamiento, lo que permitiría acortar significativamente los tiempos frente a una infraestructura de almacenamiento completamente nueva.

El enfoque apunta a que la región pueda contar con mayor disponibilidad de agua en menos tiempo, atendiendo una preocupación recurrente de agricultores y población urbana.

ALCANCE REGIONAL: PARA LAS TRES PROVINCIAS DE MOQUEGUA

A diferencia de la represa Asana, cuyo impacto estaría concentrado principalmente en los valles de Moquegua e Ilo, el Fondo Hídrico propone un alcance más amplio.

Según la presentación oficial, la cartera de proyectos beneficiaría a agricultores y población de las tres provincias: Mariscal Nieto, Ilo y General Sánchez Cerro.

La incorporación de proyectos vinculados a calidad de agua, como la mejora de la PTAR o el tratamiento de aportantes al sistema Pasto Grande, permitiría abordar no solo el volumen sino también las condiciones físico-químicas del recurso, un aspecto relevante para la salud pública y la actividad productiva.

FINANCIAMIENTO Y ESTRUCTURA

Justiniano comenta que el esquema financiero contempla un aporte directo estimado de S/ 120 millones por parte de Anglo American Quellaveco, el monto responde a la actualización de costos de proyectos existentes y a la necesidad de acelerar procesos técnicos

En cuanto a la administración, la propuesta plantea la creación de un fideicomiso como mecanismo financiero. Este instrumento permitiría asegurar que los recursos estén destinados exclusivamente a proyectos hídricos y no puedan ser redireccionados a otros fines.

La gobernanza o administración del Fondo, incluiría la participación de actores locales, entre ellos representantes de usuarios, autoridades regionales y provinciales, con un administrador encargado de ejecutar los acuerdos adoptados por el comité correspondiente.

SEGURIDAD HÍDRICA Y SOSTENIBILIDAD

Uno de los temas recurrentes en el debate es la seguridad hídrica de largo plazo. La empresa sostiene que el manejo técnico de acuíferos, bajo regulación y estudios actualizados, puede garantizar sostenibilidad en el tiempo

Además, a diferencia de una represa superficial, el uso de acuíferos reduciría pérdidas por evaporación y sedimentación, según lo expuesto en la entrevista.

La propuesta también incorpora el componente de calidad, mediante proyectos orientados a mejorar las condiciones del agua proveniente del sistema Pasto Grande, lo que ampliaría el enfoque más allá del almacenamiento físico.

UN CAMBIO DE ENFOQUE

Alejandro Justiniano aclara que el Fondo Hídrico no plantea abandonar el objetivo del Compromiso 11, sino modificar el mecanismo para alcanzarlo.

En lugar de una sola infraestructura de almacenamiento, propone un paquete de intervenciones que, en conjunto, superen el volumen inicialmente previsto y amplíen los beneficios a más sectores.

El debate continuará en el seno del Comité de Monitoreo, instancia que deberá aprobar este nuevo enfoque y donde deberán definirse aspectos como la estructura final del fondo, la priorización de proyectos y el cronograma definitivo.

Lo que queda claro es que el debate ya no gira únicamente en torno a la represa Asana, sino a cuál es la vía más eficaz para garantizar mayor disponibilidad y mejor calidad de agua para Moquegua en el menor tiempo posible.

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Mapa presentado ante el Comité de Monitoreo identifica los proyectos considerados dentro del Fondo Hídrico Moquegua, incluyendo pozos en el sector Capillune, mejoras en infraestructura de bombeo, intervenciones en Pasto Grande y optimización de la PTAR Omo.

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