POR: OMAHAR TORRES MENDOZA
“Persigna la primera venta, las calles están repletas, impulsa el triciclo ambulante, llamado Perú”, (Triciclo Perú). “Mientras los plomos juntan los cables, cazan rehenes, hoy paso el tiempo demoliendo hoteles, mientras los chicos allá en la esquina, pegan carteles” (Demoliendo Hoteles). “A otros les enseñaron secretos que a ti no, a otros dieron de verdad esa cosa llamada educación, ellos pedían esfuerzo, ellos pedían dedicación, ¿y para qué? para terminar bailando y pateando piedras” (El Baile de los que sobran).
Para quien lo lea y no lo involucre, solo son frases de distintas canciones de rock ochenteras que muchos coreamos y aún lo seguimos haciendo, pero el trasfondo es que son expresiones sociales, con mensajes muy profundos ante la migración de provincia a la capital, la opresión de gobiernos militares o la desigualdad educativa y la exclusión por no encajar en el sistema, y aunque a muchos no les guste es arte.
Como país sui géneris se ha aprobado la Ley N° 32645 que crea el Colegio Profesional de Artistas del Perú, después de hacer una revisión global nos damos con la sorpresa que es el único en el mundo. Quien quiera ser parte de ello está en su derecho de escoger. Cuando el fin de una ley tiene un trasfondo político y peor aun cuando se incluyen párrafos de directa y alevosía venganza, ya cambia la originalidad o las dizque buenas intenciones.
En casi todas las profesiones conocidas implica un grado de responsabilidad ante las consecuencias que podría generar la mala praxis, por lo que se delimita su accionar con un ideario llamado ética, pero hay una abismal diferencia entre la actividad laboral y el arte que se basa en resaltar la belleza de la vida con los sentimientos como elemento de creación.
Con esta nueva norma legal, plantea la categorización del artista con un grado académico de titulado o licenciado para ser reconocido que se tiene la capacidad de expresar ideas de todos los ámbitos, exponer las emociones, resaltar la visión del mundo, con lo innato del ser humano que es la creación en todas sus variaciones; caso muy diferente y con un criterio más amplio cuando se dio la Ley N° 26937 del libre ejercicio de la actividad periodística, que se ampara en el derecho de la libre expresión.
Las manifestaciones artísticas no necesitan de políticos, están dirigidos a la sociedad en su totalidad que son quienes las aprueban y las convierten en parte de su identidad, canciones como “Nostalgia Provinciana” (Los Mojarras), “Más Poder” (La Sarita), “Flor de Retama” (Martina Portocarrero), “Balas en Marcha” (Coral) y muchas otras son incómodas para grupos que ostentan el poder político y económico imponiendo mala gestión de distribución de las riquezas, normativa reguladora y coercitiva, tan de moda en el mundo con los extremos de la derecha o de la izquierda, en la que no se pide a los padres de la patria ningún tipo de título de capacitación para ejercer el cargo, solo tener un documento nacional de identificación.
Imaginen parametrar a Chabuca Granda y “La Flor de la Canela”, a Arturo “Zambo” Cavero y Oscar Avilés y “Mi Perú”, a Luis Abanto Morales con “Cholo Soy”, a Eusebio “el Chato” Grados con el “Pio Pio”, a los Hermanos Gaitán Castro y “El Perú Nació Serrano” por no tener autorización o formación académica como artista. No más libros, menos filmografía independiente, nada de otras teatrales con temática reivindicativa, al contrario de apoyar a través de los organismos estatales a las asociaciones culturales, dar facilidades de financiamiento se ha escogido el camino ostentoso pero improductivo.
“De acero son, ardiente batallón, sus manos van llevando la justicia y la razón” (Quilapayún, “El Pueblo Unido Jamás Será Vencido” 1973) y la Guernica de Pablo Picasso pintada durante la guerra civil española son unas de las muchas muestras en las que el virtuoso nace, expone y se identifica con su entorno por encima de las presiones; por lo tanto, usted como yo, o cualquier otro, podemos ser ARTISTAS, nada ni nadie lo puede prohibir, dicho está y así se quedará.

