La minería en Perú

¿Qué debemos hacer?

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POR: ARNULFO BENAVENTE DÍAZ

El Perú es uno de los países mineros más grandes de la historia. Somos productores de cobre, plata, zinc, estaño, plomo, oro y molibdeno. Tenemos debajo de nuestros pies riqueza metálica. Y, sin embargo, somos un país pobre, desigual y dependiente.

¿Por qué? Porque hacemos exactamente lo contrario de lo que hacen los países ricos. El Estado dice: “La tierra es del Estado, pero quien tenga dinero y tecnología para sacar el mineral se queda con casi todo”. Entran empresas extranjeras y se convierten en las dueñas de hecho de nuestros cerros. El Estado solo vigila y cobra unos impuestos y regalías ridículas, que en muchos casos son menos del 10% de lo que se saca. El 90% de la riqueza se va fuera. Es exactamente lo mismo que hacían los españoles: venían, sacaban la plata y el oro, se lo llevaban a Europa, y aquí no quedaba nada. No hemos cambiado nada desde la colonia.

Ejemplo: sacan cobre mezclado con tierra, piedras e impurezas. Los materiales los meten en barcos y se los llevan. Ellos allá, en sus países —China, EE. UU., Europa—, lo refinan, lo purifican, lo funden y lo transforman en alambres, cables, láminas, tubos, motores, celulares, computadoras, cables de luz, maquinaria, aviones y cohetes espaciales. Y luego nos lo venden a nosotros a un precio 100 o 1000 veces más caro de lo que nos pagaron por la piedra. Nosotros ponemos la tierra, el agua, el aire, el daño ambiental y el trabajo. Ellos se quedan con toda la ganancia y la tecnología.

Como solo sacamos y vendemos tal cual, en el Perú no existe industria metalúrgica ni siderúrgica grande. No tenemos fundiciones grandes. No tenemos fábricas de cables o maquinaria hecha con nuestro cobre. No sabemos procesar el oro para la joyería o electrónica avanzada. No generamos conocimiento: toda la tecnología, las máquinas, los químicos y las herramientas las importamos.

La minería da trabajo a muy poca gente, y es un trabajo que se acaba cuando se acaba el cerro. No deja nada para el futuro. Es la paradoja más cruel: donde hay más minería, hay más pobreza. Cajamarca, La Libertad, Áncash, Cusco y Puno son las zonas más ricas en minerales, pero también las más pobres del país.

¿Por qué? Porque se llevan todo, dejan la tierra contaminada, el agua envenenada, y no construyen desarrollo. La riqueza no se queda, solo se lleva los recursos y deja problemas. Es el saqueo legalizado. ¿Por qué con el neoliberalismo de la Constitución estamos atrasados 20 años? Porque el mundo cambió hace mucho. Veamos: China prohíbe exportar sus minerales sin procesar. Ella misma los transforma y vende productos caros. Chile, aunque es neoliberal, tiene CODELCO, la empresa estatal de cobre más grande del mundo, que gana miles de millones para el Estado y financia toda su educación y salud. Además, ya está empezando a industrializar. Noruega tiene al Estado como dueño del petróleo, riqueza para todos. Nosotros seguimos con las reglas de 1990: “Vendan todo lo que puedan, llévenselo, mientras me paguen un impuesto pequeño”. Es como si tuviéramos una mina de oro en el patio de tu casa, pero le das permiso a un extraño para que entre, saque todo, se lo lleve y solo te deje unas monedas. Eso es lo que hacemos como país.

¿Qué debemos hacer? Crear Minero Perú, empresa estatal fuerte, moderna y eficiente, al nivel de CODELCO de Chile. Minero Perú será el dueño absoluto de todos los yacimientos grandes y estratégicos. Las empresas extranjeras o privadas ya no son dueñas: solo son contratistas. Vienen, ponen su máquina, cobran un pago justo por su servicio y se van. Las ganancias son todas para el Estado. Regalías y tributos del 50% o más, como corresponde.

¿Qué logramos? Como en Chile: el Estado recibe miles de millones de dólares cada año, que van directo a colegios, hospitales, carreteras, pensiones y tecnología. Chile es rico gracias a su cobre; nosotros somos pobres porque regalamos el nuestro. Queda prohibido, bajo cualquier forma, exportar concentrado de cobre, mineral de zinc o plata, y oro sin refinar. Perú debe tener fundiciones y refinerías, construir las plantas más modernas aquí mismo. Transformar el mineral en cobre refinado, oro puro y metales limpios. Dejemos de ser vendedores de tierra para ser un país industrializado. Crear miles de empleos buenos, crear ciencia y tecnología. El dinero que genera la minería ya no se va a paraísos fiscales. Se queda en el Perú. Se invierte primero en las zonas mineras para que dejen de ser pobres y se vuelvan ricas y prósperas. Se usa para desarrollar todo el país.

La minería es nuestra mayor bendición, pero se ha convertido en nuestra maldición solo por una razón: la forma en que la manejamos, que es igual a la colonia y al neoliberalismo viejo. Hagamos con la minería lo que debemos hacer con Camisea, el gas, con el litio y con toda nuestra riqueza. La mina “La Tapada”, en el valle de Tambo, provincia de Islay, Arequipa, según expertos, pasa debajo del río Tambo, en medio de la gran agricultura. Entonces, es posible que el río, la agricultura y el medio de trabajo agrícola desaparezcan, provocando hambre y protestas en la región.

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