martes, 27 de enero de 2026
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La idealización del oro: si acaso podemos juzgar a Europa por la conquista

Las investigaciones históricas dan crédito a capitanes y ejércitos nativos, indígenas, con quienes los españoles se aliaron tanto en México como en Perú. Eso es lo que somos: hispanos y nativos.

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POR RODRIGO LLOSA

Los españoles arequipeños y moqueguanos convivieron con la excelente navegación en las costas del siglo XVI. Muchos de los que hicieron fortuna se dedicaron al transporte y comercio siendo posible rastrearlos en distantes ciudades a través de escrituras notariales que delatan su amplitud de espíritu.

UNIONES Y JERARQUÍAS

Pensemos en las redes que tejieron entre Cusco (el corazón incaico), la Ciudad de los Reyes (Lima) y Tierra Firme (Panamá) con los Reinos de España; esa vieja Hispania que ya llevaba en el ADN diversas razas, conocimiento y técnica provenientes de gran parte del Mundo.

Cabe insistir que al Perú no desembarcó solo el castellano como lengua y mentalidad, sino milenios de diversas civilizaciones pulidas con geniales encuentros y desencuentros, injustos y justos, que se produjeron también, pero en otra magnitud, en este lado del Mundo, el andino, a veces idealizado por corrientes educativas que no solo empaquetaron -como si fueran lo mismo- a grupos nativos diferentes, sino que esquivaron recalcar que los Andes tenían marcados estratos sociales entre -llamémosle- pobladores, sirvientes, caciques y señores. Jerarquías anteriores al virreinato.

IDENTIDAD CONQUISTADORA

El discurso de un abuso generalizado hacia los nativos americanos se aprendió de memoria en nuestras aulas sin reflexiones más agudas. Alguien que lo abandonó todo por explorar lejanías, debía tener predisposición innata a luchar, sino no hubiera sobrevivido a extensos mares ni a etnias belicosas caribeñas. Tampoco a geografías intrincadas como la nuestra.

Parece ingenuo decir que llegaron los más bandidos e iletrados cuando de ser cierto, estaban conducidos por valientes e inteligentes estrategas que trajeron ideas, creencias, tradiciones y vestimenta, que más que solo impuesta -como a ciertas corrientes les conviene atizar- fueron llamando la curiosidad.

NUEVAS NORMALIDADES

Estas costumbres novedosas convencieron -por supuesto a veces no tan consciente ni amablemente- y generaron nuevas corrientes igual que hoy muchos peruanos buscan imitar costumbres anglosajonas y otros más jóvenes, incluso asiáticas, mientras gocen de reputación cultural que esa España del siglo XVI tuvo en la imagen global.

¿EL ORO DETRÁS DE TODO?

Por supuesto no toda la plata se fue a Europa, muchos decidieron hacerse en ese “Piru”, así escrito el nombre que leemos en escrituras de todo el siglo XVI. Hubo grandes inversiones locales, pensemos en la imagen colonial que tenemos de Lima o Cusco. ¿Cuánto cuesta construir una casona o una iglesia? ¿Cuánto decidirse a no volver a ver a los padres? Invirtieron aquí sus futuros. De allí que la enorme mayoría seamos mestizos.

Si vamos a juzgar a Europa por la conquista, que sea conociendo mejor la historia, una humana que siempre estará basada en poder, creencia, estilo, moda, acuerdo, disputa, error, virtud, fracaso y progreso. En todo caso sería ideal ser más agradecidos con nuestros viejos abuelos.

ALIANZAS Y ABUSOS, PERO NO ESCLAVITUD

Las investigaciones históricas dan crédito a capitanes y ejércitos nativos, indígenas, con quienes los españoles se aliaron tanto en México como en Perú. Eso es lo que somos: hispanos y nativos. Nuestros nombres geográficos y nuestros apellidos lo recordarán siempre. Mírese por favor en un espejo.

SE PAGABA

Los españoles no esclavizaron a los nativos peruanos, estuvo prohibido. España respetó las castas y jerarquías nativas con las que fecundó al Perú. Se pagaba a los indígenas por sus trabajos según la especialidad y escala social a la que correspondían. Sí, recalco, se pagaba a los indígenas por todo trabajo realizado, así los pagos no hayan sido altos.

Conservamos infinidad de contratos del siglo XVI. Las condiciones de estas labores muchas veces no fueron justas a vista de nuestro tiempo. Pero en historia la principal virtud es saberse poner en los zapatos de la época para opinar en el contexto. Nunca se debe juzgar una realidad de un tiempo pasado con conceptos y creencias presentes. ¿Hubo esclavitud? Sí, de negros. Pero también en el siglo XVI hubo negros libres en el virreinato.

IDEALIZAR ES EL ERROR

Todos tendemos a exagerar y generalizar respecto a épocas o personas cuando sabemos poco de ellas. Para algunos decir medioevo es sinónimo errado de barbarie. Por otro lado, quienes saben mucho de algo, suelen no saber cómo resumirlo para dar ideas concretas que mejoren la idea pública.

Muchos tienden a decir que España vino por oro. Olvidamos las especias y que las personas exploramos, nos enamoramos, requerimos otros recursos, tenemos anhelos, abandonamos y decidimos quedarnos con personas y lugares.

MALOS NIETOS

Cuando leo documentos del siglo XVI en los principales archivos del país, siento que leo cartas escritas con confesiones íntimas provenientes de mis abuelos. Cuando reviso libros de historiadores inteligentes que no tuvieron suficiente difusión porque en el Perú batallamos contra la dejadez, la ignorancia y la manipulación, los siento como mis mejores amigos y reniego conque inerciales maestros de colegio nos hayan mentido tanto.

Reniego porque la principal herramienta para hacer patria es el orgullo por nuestras raíces que nosotros mismos hemos repudiado, escupido, desprestigiado. Somos malos nietos y eso hace que no nos queramos a nosotros mismos. ¿Cómo construir una nación así?

RECUERDO DE CAPEROS

La portada de este artículo es una fotografía del carnaval mejiano de caperos 2023. Cuando mi amigo, ingeniero de minas, Marco Zeballos se enteró que yo iría de conquistador, él espontáneamente llegó de inca e incluso encabezó la comparsa con beneplácito general.

TAMBIÉN PSIQUIATRA SOCIAL

Alguna gente consideró mi disfraz de conquistador como toda una afrenta. Un par de típicos veraneantes evitaron incluso saludarme. En sus colegios les enseñaron que yo fui en otra época un ladrón, un saqueador, un invasor, un violento violador. Alguien que devastó ese mundo ideal. Ese paraíso social del incario. Ideas erradas.

Es curioso que la Arequipa tradicional se enorgullezca de ser Inca, a la vez de ser una sociedad clasista y racista. Somos una bola mental de pelos de gato por nuestras contradicciones. Aquí intento ayudar a desanudarlas. Quien interpreta la historia es responsable.

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