POR: DR. JAIME CALLALLA MAMANI
Desde la óptica de la gestión pública, la reversión de recursos ordinarios corresponde al monto del presupuesto aprobado y vigente (PIM) que no es devengado al cierre del ejercicio fiscal y que, en consecuencia, retorna al Tesoro Público.
Este proceso no constituye un ahorro eficiente, sino que refleja deficiencias en la programación, gestión administrativa, ejecución de obras y toma de decisiones, especialmente en entidades subnacionales cuya función central es la provisión oportuna de bienes y servicios públicos.
RECURSOS QUE NO LLEGARON A OBRAS NI SERVICIOS
Los fondos no ejecutados por el Gobierno Regional de Moquegua estaban destinados a obras de infraestructura vial, proyectos de saneamiento, establecimientos de salud, instituciones educativas y servicios básicos.
Cuando estos recursos no se gastan, se generan retrasos en el cierre de brechas sociales, se paralizan proyectos estratégicos y se posterga el bienestar de la población, afectando con mayor intensidad a los sectores más vulnerables.
COMPARACIÓN NACIONAL DESFAVORABLE
El contraste con otras regiones resulta revelador. Piura, por ejemplo, con un Presupuesto Institucional Modificado de S/ 3,140 millones, solo revirtió S/ 1.53 millones, equivalente a 0.05 % de su presupuesto vigente, evidenciando una gestión presupuestal altamente eficiente.
En cambio, el Gobierno Regional de Moquegua presenta la mayor reversión absoluta del grupo analizado, devolviendo S/ 6,623,227 sobre un PIM de S/ 574,348,628, lo que representa aproximadamente 1.15 % del presupuesto vigente.
UNA REVERSIÓN QUE NO ES MENOR
Este resultado adquiere mayor gravedad si se considera que Moquegua es una región con alta disponibilidad de recursos y menores restricciones territoriales en comparación con otras zonas del país. La elevada reversión no puede interpretarse como un hecho menor ni coyuntural. En un contexto de amplias brechas sociales, no ejecutar el presupuesto equivale a una forma silenciosa de ineficiencia que termina perjudicando directamente al ciudadano.
La devolución de S/ 6.6 millones en recursos ordinarios confirma que el problema no es la falta de financiamiento, sino la limitada capacidad de convertir el presupuesto disponible en obras, servicios y mejoras concretas para la población. En términos de gestión pública, cada sol revertido representa una oportunidad perdida para el desarrollo regional.

