POR: GUSTAVO VALCÁRCEL SALAS
UNA OCASIÓN PROPICIA
Después de que Montenegro se ocupara de la fundación española en 1840 y de que, en 1906, se difundiera su Noticia, nadie se preocupó por dilucidar con precisión la fecha exacta de tan importante acontecimiento.
La conmemoración del cuarto centenario de la vecina ciudad de Arequipa, en 1940, sirvió de ejemplo y estímulo. En la Ciudad Blanca, luego de un minucioso estudio y del consiguiente debate entre los principales historiadores, la fecha exacta recién se oficializó en la década de 1930. Para tal efecto, se creó la Junta Pro IV Centenario, que gestionó el apoyo del Gobierno para ejecutar importantes obras públicas como regalo: el Hotel de Turistas; el barrio Cuarto Centenario; el barrio Obrero; el teatro, el ateneo y la biblioteca municipal; un renovado hospital; y la modernización vial y del puerto de Matarani, entre otras obras trabajadas con años de anticipación.
La ciudad de Moquegua atravesaba su peor época de postración y olvido, después de varias décadas de desgracias: el cataclismo de 1868, que destruyó por completo la ciudad y sus bodegas; una década después, las nefastas consecuencias de la guerra, con cupos impagables, saqueo y destrucción; la infestación de los viñedos por la filoxera, traída en plantones de Francia en la década de 1880, que arrasó con la vid; la pérdida de los mercados de Tarapacá y Bolivia para los disminuidos vinos y piscos; y las devastadoras inundaciones de 1900, que arruinaron el valle, seguidas de una prolongada sequía igualmente implacable.
Fue un nefasto cúmulo de calamidades en tan corto tiempo, que llevó a buena parte de la sociedad dirigente a emigrar en busca de mejores oportunidades, llevando consigo los capitales necesarios. La ciudad vivía su desgracia, olvidada por los distintos gobiernos y sumida en completa orfandad.
La generosa atención a la ciudad vecina no pasó desapercibida y se vio que era una ocasión para solicitar una participación en las rentas presupuestales, con el fin de atender las necesidades largamente postergadas.
INVESTIGACIONES PRELIMINARES
José Rivero Vélez publicó un notable artículo en el diario El Comercio del 4 de julio de 1937, bajo el título “Moquegua colonial y republicana”. En él reiteró conceptos de Montenegro: debido a un incendio que padeció el archivo, se perdieron valiosos documentos; el título de villa «quedó en rehenes en Lima, en poder de Pedro Jaraba y Bartolomé Astete de Ulloa, mientras no se pagara mil pesos para desempeñarlo», título que no había sido visto por historiador alguno. Rivero es el más grande investigador de nuestro archivo en el siglo XX.
El presidente del Rotary Club de Moquegua, Daniel Becerra de la Flor, le escribió a Manuel Vegas Castillo, poeta y escritor nacido en Piura, conocido por su inclinación hacia la investigación histórica y que tenía un sintonizado programa en Radio Nacional del Perú, denominado “Glosas conmemorativas”. Becerra de la Flor le solicitó un trabajo histórico sobre la fundación de Moquegua, dada la falta de datos en los archivos de la ciudad. Vegas Castillo tenía fama de ser un «glosador impenitente de las efemérides nacionales» más significativas.
Los días 19 y 20 de octubre de 1938, Vegas Castillo difundió su ensayo, en el que hizo un atento resumen de lo publicado por Montenegro en la Revista Histórica. Admitió que «la historia nos dice categóricamente que Moquegua se fundó inmediatamente después que Arequipa».
Primero se fundó el pueblo de San Sebastián de Escapagua. A falta de datos, especuló que fue el 20 de enero de 1541, día dedicado al mártir de Narbona. A continuación, fue fundada Moquegua con el nombre de Santa Catalina, con el agregado de «virgen y mártir».
En el santoral hay tres santas con este nombre. Descartó el 13 de febrero, dedicado a santa Catalina de Ricci, porque no fue mártir; no aceptó a santa Catalina de Alejandría, cuya festividad se celebra el 25 de noviembre, pues consideró que la fecha era muy alejada; y estimó probable a santa Catalina de Siena, el 30 de abril, porque «estamos seguros que por razones de vecindad y dada la rivalidad entre los pueblos su fundación fue casi simultánea y porque la conquista de sus asientos se realizó al mismo tiempo». Aclaramos que el día correcto de su festividad es el 29.
Concluyó resumiendo que, en 1617, el virrey convirtió a «la villa de San Sebastián de Escapagua» en la población más importante, con «el título de San Francisco de Esquilache». Para poner fin al pleito entre los pueblos, el nuevo virrey dispuso, en 1625, que la villa principal fuese Moquegua, con el nombre de Santa Catalina de Guadalcázar, decisión corroborada por el rey en 1629.
Vegas Castillo recogió errores y confusiones utilizados por Montenegro para precisar la fundación española. Lo importante es que se había iniciado la investigación.


