La quebrada Catarindo presenta una situación crítica, advirtió el regidor provincial José Toledo, tras una inspección realizada en diversas quebradas y torrenteras de la ciudad de Mollendo, ante el anuncio de un posible impacto del Niño costero en esta parte del país.
“Hemos visitado las quebradas de Agua Lima, Catarindo, Yalú y Los Perros para verificar el estado en que se encuentran y elaborar un informe”, precisó el concejal.
ACUMULACIÓN DE DESMONTE EN CATARINDO
Según detalló, en la quebrada Catarindo se ha detectado acumulación considerable de desmonte, especialmente desde la carretera antigua hasta la zona de estacionamiento. Esta situación podría generar un efecto de embalse y provocar un fuerte impacto en caso de activarse la quebrada por lluvias intensas.
El regidor recordó que está prohibido realizar construcciones en zonas de alto riesgo, como desembocaduras de quebradas o torrenteras. En ese sentido, mencionó el caso de un establecimiento ubicado en el sector conocido como “Tres Chombitas”, el cual —según indicó— se encontraría en un área donde no se permite edificar, conforme a lo determinado por la Autoridad Nacional del Agua (ANA).

MEDIDAS Y RESPONSABILIDADES
Toledo sostuvo que no debieron otorgarse permisos en áreas consideradas de riesgo y advirtió que esta situación podría traer consecuencias si se activa la quebrada.
Planteó como alternativas la construcción de un canal para encauzar adecuadamente el agua o que el área de Defensa Civil notifique a la municipalidad para paralizar las edificaciones en riesgo, o asumir las responsabilidades correspondientes ante cualquier eventualidad.
Asimismo, indicó que todas las quebradas de Mollendo cuentan con resoluciones que delimitan las zonas de seguridad, por lo que corresponde a la municipalidad adoptar las acciones administrativas necesarias para garantizar el cumplimiento de estas disposiciones.

DESASTRE DEL 2015
La madrugada del 26 de marzo de 2015, un huaico descendió por la quebrada de la caleta Catarindo, arrasando infraestructura turística, sombrillas y locales comerciales, además de provocar severos daños y afectar gravemente la playa. Hechos de esta magnitud son los que se busca evitar que vuelvan a repetirse.


