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Emilio de Althaus y Flores y Joaquín Capelo, en el escenario de la política, la igualdad, y la democracia

POR: MIGUEL ARTURO SEMINARIO OJEDA (DIRECTOR DEL MUSEO ELECTORAL Y DE LA DEMOCRACIA DE LA DNEF DEL JURADO NACIONAL DE ELECCIONES)

EMILIO DE ALTHAUS Y FLORES

En el escenario nacional de la historia de la democracia, el protagonismo alrededor de la delegación del poder en las elecciones experimentó un cambio notable, cuando por primera vez se endosó poder a un civil, Manuel Pardo, quien se convirtió en presidente Constitucional de la República, con una base social que iba más allá del Partido Civil que representaba.

En ese período, el arequipeño Emilio de Althaus Flores del Campo, junto a Manuel Álvarez Calderón, fueron elegidos senadores por Ica, desempeñándose como tales durante el gobierno de Manuel Pardo y Lavalle. Althaus fue un abogado, diplomático y político nacido en Arequipa el 17 de junio de 1829, cuando aún se vivía en el Perú, en medio de los años tensos del inicio de la república unitaria, adoptada como forma de gobierno.

Althaus fue hijo de Clemente von Althaus y María Manuela Flores del Campo y Tristán. Fue casado con María Luisa Dartnell Guisse, procreando a Emilio de Althaus, diplomático peruano, y a Clemente de Althaus. El futuro senador estudió derecho en la Universidad de San Marcos, siendo uno de los opositores para la firma del Contrato Dreyfus, por considerarlo oneroso para el país. Falleció en Lima el 14 de agosto de 1902.

En 1872, representaron a Ica y a Chincha como diputados titulares Manuel María Pérez, Juan Pablo Fernandini, y, Francisco Flores Chinarro. Lograron un lugar como diputados suplentes, Justiniano Arciniega, Nicanor León, y Antonio Quintanilla.

JOAQUÍN CAPELO

Por otro lado, posteriormente, el 17 de junio de 1852, nació en Lima el ingeniero y sociólogo Joaquín Capelo, quien fuera elegido diputado por Parinacochas, alternando en los debates del Congreso Constituyente de 1884-1885, que aprobó el tratado de Ancón.

En los años de efervescencia del pensamiento por la realidad nacional, que se expresaría a continuación en la literatura, ensayos, pintura y otros campos, presidió la Asociación Pro Indígena que fundó en colaboración con Pedro Zulen y realizó valientes campañas a favor del indio.

Eran años en los que enfrentarse al oficialismo significaba muchas veces el destierro de quienes iban contra el orden social, que no siempre era justo. En los años de actuación de Capelo y de Zulen, los indígenas y las mujeres no contaban con presencia ciudadana, y si resulta oprobiosa la situación a la que se condenaba a la mujer, mucho más grave era la situación de muchos peruanos que por su oriundez estaban privados de los derechos que postulaba la Constitución, cuya luz no resplandecía sobre ellos.

Joaquín Francisco Lucio Capelo Ruiz, fue ingeniero civil y sociólogo a quien interesó mucho el desarrollo integral de la amazonia, y los problemas sociales, lo que lo llevó a encontrarse entre los fundadores de la Asociación pro-indígena, que asumió la defensa del indígena peruano.

Su espíritu de compromiso a favor de los indígenas se proyectó también en sus clases como docente de la Universidad de San Marcos, alcanzando un prestigio que lo llevó a ser elegido diputado por Parinacochas, primero, y a senador por Junín, después, entre 1901 y 1919; ocupó también el cargo de ministro de Fomento y Obras Públicas en 1914.

Su pensamiento está considerado dentro de la sociología positivista, destacándose como autor de varias obras sociológicas y educativas. Capelo había sido un alumno destacado en el Colegio Nacional Nuestra Señora de Guadalupe, y en la Facultad de Ciencias de la Universidad Mayor de San Marcos.

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