El perfil del futuro presidente

Más que el candidato que insulta o promete, se plantea identificar a un líder estratega, con equipo sólido y valores como respeto, honestidad y responsabilidad.

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POR: ABOG. JESÚS MACEDO GONZALES

A propósito de los debates presidenciales, debo confesar que no me he tomado el trabajo de ver las tres horas completas de cada uno. Prefiero revisarlos en diferido, escuchando fragmentos, contrastando lo que se dice y evaluando, en lo posible, si las propuestas son viables o no.

Sin embargo, como ya muchos habrán notado, en las redes sociales lo que más circula no son las ideas, sino quién insultó más a quién. Lo preocupante es que muchos de esos ataques son falsedades, y otros, verdades dichas con un cinismo verdaderamente llamativo.

En ese contexto, quisiera invitarlos a considerar las reflexiones de Jorge Yamamoto, psicólogo social y docente principal de la Pontificia Universidad Católica del Perú, quien plantea varios requisitos fundamentales para identificar a un posible buen presidente. Son criterios que vale la pena evaluar a la luz de los candidatos que hoy se encuentran en debate.

ESTRATEGA VS. ASTUTO

El primer requisito, señala Yamamoto, es distinguir entre un estratega y un astuto. En nuestra historia reciente hemos tenido demasiados “vivos” y “criollazos” que saben contar historias atractivas, pero vacías. Prometen grandes obras que luego resultan ser montajes de telenovela: proyectos mal hechos, puentes que se caen, hospitales sin equipamiento o infraestructura construida por familiares y amigos que recién están aprendiendo cómo se hace una obra pública.

Detrás de ese espectáculo, muchas veces, se esconden coimas y corrupción que solo salen a la luz cuando la prensa investiga.

Por eso, más que alguien hábil para el engaño, necesitamos un líder estratega, capaz de explicar con claridad las causas reales de los problemas y de proponer soluciones serias, no relatos melodramáticos. Frente a los candidatos actuales, vale preguntarse: ¿quién conoce de verdad los problemas del país y quién simplemente nos está vendiendo otra telenovela?

EL VALOR DEL EQUIPO

Además —enfatiza Yamamoto— ningún estratega trabaja solo. Un verdadero líder debe tener la capacidad de convocar y articular a las mejores mentes, formar equipos sólidos y dejar que el conocimiento técnico aporte a las decisiones políticas.

No hay líder sin equipo, ni equipo sin líder. Por eso también es crucial observar quiénes acompañan al candidato: su vicepresidente, los técnicos de su plan de gobierno, los candidatos al Congreso o al Senado dentro de su partido. ¿Nos convence la calidad de ese equipo?

ENTRE EL ENGAÑO Y LOS VALORES

Después de tantos años de engaños, los peruanos deberíamos estar en condiciones de distinguir a un líder genuino de los mismos de siempre, aquellos que acumulan cargos y fortuna mediante las mismas malas prácticas.

El problema es que los estrategas suelen pasar desapercibidos, mientras los charlatanes hacen más ruido. Vale entonces una pregunta incómoda: ¿en los debates hemos sabido reconocer a los líderes estrategas o seguimos premiando al que más insulta o miente?

Otro requisito que plantea Yamamoto es diferenciar entre el político que “roba, pero hace obra” y aquel que actúa con valores. La cultura popular suele ser pragmática: frente a la disyuntiva, muchos eligen al que hace obras, aunque robe.

Sin embargo, un líder con valores no es un santo ni alguien libre de errores; es una persona que actúa con corrección, reconoce cuando se equivoca y corrige el rumbo. Buscar santos es tarea de las iglesias, no de las democracias.

PERFILES PELIGROSOS

Asimismo, Yamamoto advierte sobre dos perfiles peligrosos: el narcisista, que vive de su vanidad y desconoce la realidad de la gente, y el maquiavélico, que cree que engañar y mentir es válido con tal de lograr sus objetivos.

Frente a ello, su investigación destaca tres valores esenciales: respeto, en un país acostumbrado a la falta de consideración; honestidad, en una cultura marcada por la criollada; y responsabilidad, en un contexto donde muchas cosas se hacen “así nomás”.

Estos valores no se demuestran con insultos ni mentiras, sino con el ejemplo. Un líder que ofende constantemente a sus adversarios no está practicando el respeto.

Les dejo entonces una tarea para reflexionar en casa: de los candidatos presidenciales que ha escuchado, ¿identifica usted a un líder estratega, capaz de rodearse de los mejores, o solo a un charlatán que desconoce los problemas del Perú?

¿Ve a una persona con valores o está optando, una vez más, por el “roba, pero hace obra”, creyendo que todos son iguales, cuando en realidad no lo son?

La decisión, al final, es nuestra, porque los peruanos y peruanas tenemos el poder absoluto y no lo podemos desperdiciar. Tenemos que escoger uno bueno o menos malo, si lo hay, y no son precisamente los que van primeros en las encuestas, mucho menos los que insultan más.

La experiencia me demuestra que en cualquier proceso electoral los mejores están silenciosos, no son “faltosos”; solo que necesitamos buscarlos con paciencia. Y otro filtro tiene que ser no solo no escoger a los partidos que están en el Congreso y que son integrantes del pacto mafioso, sino también elegir un número para senador nacional, regional y diputados; ya no basta solo un símbolo al votar.

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