POR: RODRIGO LLOSA
Tengo claros los eventos del distrito arequipeño mejor que mi propio currículum. La vía del tren se proyectó en 1861 por Federico Blume y se inauguró en 1871 por Henry Meiggs, cuando ya veraneaban los López de Romaña y los Bustamante. Pacheco Andía llega al año siguiente como subprefecto de la provincia y conoce al pescador Bernabé Quisquis, de familia norteña, quien estaba instalado en Mejía desde la década de 1830.
Marcoy tuvo que haber visto el pueblito de quincha y esteras de Bernabé, registrado en el diario de Antonio Raimondi en 1863. Por eso es falso que el primer pueblo de Mejía haya sido de madera.
LA LITERATURA EN LA HISTORIA
El estilo de redacción atrayente de Paul lo llevó a ser ampliamente leído, pero criticado por exploradores de su tiempo que cuestionaron la veracidad de los relatos. Su contemporáneo Raimondi lo llamó «agudo escritor», que entretejía «narraciones con mil falsedades, que hacen perder toda la confianza». Pero nadie está exento de análisis. En 1905, el obispo de Arequipa criticó a Raimondi por no colocar o colocar mal lugares costeros en su mapa.
Antes de revisar los estudios sobre la obra de Marcoy, leí sus relatos sobre la región Arequipa. Tuve la percepción de estar frente a un narrador extraordinario. Atrapa página por página. Iba pensando que vivió ─como muchos viajeros─ experiencias únicas. La historia de la carga tambeña que naufragó es alucinante.
Analizaré sus textos respecto a Mejía, pero no quiero arruinarle la experiencia de leerlos. Por ello, se los dejaré debajo del artículo en mexia.blog. Mi sugerencia: léalos y luego retorne a este párrafo.
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LA ACAMPADA DE MARCOY EN MEJÍA
En el temprano 1859, Marcoy publicó en la revista Contemporaine de París un texto en francés donde cuenta que acampó en la playa de Mejía después de una caminata desde Copiapó, en Chile. Iba rumbo al puerto de Islay. La publicación se convertiría, con modificaciones, en el libro de 1861 Scènes et paysages dans les Andes. En la revista dijo que estuvo en Mejía en la década de 1840. En el libro, en la de 1850. Sin duda, Marcoy recorrió la costa arequipeña, pero existe debate sobre el año y cuántas veces.
FEDERICO BLUME EN CHILE
En 1855, el ingeniero Walton Evans, jefe constructor de la línea Tacna–Arica, redactó una orden para enviar a su ayudante, el ingeniero Federico Blume, a explorar el terreno entre Arequipa e Islay, evaluar la factibilidad de una línea férrea y formular un anteproyecto del ferrocarril Islay–Arequipa. Pero no llegaron a formalizar el acuerdo con el Estado a través del ministro de Hacienda y Comercio, Domingo Elías. Blume recién haría el trayecto en 1861.
UNA BUENA PREGUNTA
¿Cómo así Marcoy mencionó nueve veces Mejía en 1859, si Blume recién propuso que Mejía fuera puerto en 1861? Poder responder esta pregunta cambiará la historia del distrito de nuevo.
Es de suponer que Paul hacía énfasis en lugares poco conocidos que sabía que iban a tener resonancia en el futuro. Es posible que la idea de que Mejía fuera puerto ya estuviera en la mente de los hacendados de Tambo. Pienso en el general Pedro Diez Canseco Corbacho, de la hacienda El Frisco, primo hermano de la esposa de Blume, Enriqueta Corbacho. Diez Canseco fue presidente provisional del Perú tres veces desde 1863 y estuvo antes en cargos políticos relevantes.
Puedo suponer que Marcoy ─que viajaba por negocios─ mantuviera contactos cordiales en el consulado de Islay y se enterara de las intenciones de algunos políticos de quitarles la condición de puerto. Ello, para hacer una ciudad con muelle en las amplias playas entre Mollendo y Tambo. Estoy especulando porque no tengo documentación que corrobore esta hipótesis. Estamos hablando de la década arequipeña de 1850, de la que casi no existe documentación por las mudanzas, incendios y demás. También es posible que Marcoy simplemente se haya enamorado de la geografía inhóspita de Mejía. ¿Pero acentuarlo nueve veces?
MEJÍA ANTES DEL TREN
Pienso que solo pasó por Mejía e inventó su estancia. Creo también que pudo reunirse con hacendados de Tambo, quienes le contaron las ideas de un nuevo puerto con vía férrea. Pero esto hubiera tenido que suceder en la década de 1840 y figura más probable que se carteara con ellos o con comerciantes de Islay en la década siguiente.
En 1865, los diarios londinenses The Railway News y The Owl mencionaban ya la construcción del nuevo puerto de Mejía, que sabemos todos terminó concretándose en Mollendo.
LAS TRAMPAS DE MARCOY
Las ilustraciones son de ediciones posteriores y no fueron realizadas por él. El mapa de Islay de los libros de Marcoy es de 1869 y señala olivares en las lomas, «cementerios aymaras», la «ensenada de Mejía» y la «playa de Mejillones» en la desembocadura del río Tambo. Los detalles se explican porque el impresor Erhard fue quien hizo el mapa de Raimondi y este estuvo asesorado por Paz Soldán.
El antropólogo Jean-Pierre Chaumeil (1994) analizó aciertos y errores de sus escritos en el Amazonas. Régine Benize Daoulas (2002) concluyó que Marcoy recompuso sus memorias y conscientemente entrelazaba realidad y ficción. El crítico literario Estuardo Núñez (1973) lo llamó «ágil e inteligente narrador». Pablo Macera: «nadie puede decidir cuándo comenzaba la biografía y cuándo la novela».
Paul buscaba entretener al lector intensificando el relato con aspectos maravillosos. El problema es que nunca lo dijo y muchos consideraron que sus libros eran de historia verídica, si vale acaso la redundancia.
MEJILLONES
En 1964, el profesor de la escuela de Mejía, Segundo Medina Macedo, hizo una monografía del distrito y escribió que el nombre de Mejía se debía al molusco. Cayó en la que podríamos llamar «trampa de Marcoy», igual que veraneantes cultos.
MEJÍA EN LA LITERATURA UNIVERSAL
Es posible que Paul Marcoy no solo haya sido el pseudónimo del viajero Laurent Saint-Cricq (1815–1888), sino también una creación literaria en sí, para concederle al personaje estar en escenarios de ensoñación. Uno de ellos fue Mejía.
Desde el 2026, su relato publicado en francés en 1859 será recordado por haber puesto a Mejía en la literatura universal. En todo caso, diría Paul, la historia es básicamente lo mismo.

