POR: LUIS SÁNCHEZ PALOMINO
Hay acontecimientos que conmueven y entristecen, y de los cuales es difícil despojarse por más que el tiempo pase. Este jueves 29 de enero, se cumple un mes del sentido deceso de Freddy Maldonado Rueda, afamado futbolista moqueguano que dejó constancia de su talento y calidad en los estadios de Lima, Ica, Arequipa, Puno, Moquegua, Ilo y Tacna.
Por haberlo conocido personalmente por poco más de siete décadas —tiempo en el que fui su admirador y su hincha—, daré brevemente algunos datos biográficos de Freddy.
Freddy Maldonado Rueda nació en Moquegua el 30 de noviembre de 1944, en el seno de una conocida y respetada familia de deportistas.
Desde muy joven estuvo ligado al fútbol y, con apenas 13 años de edad, el 26 de julio de 1958, fundó junto a otros niños el Club Atlético “Huracán”, célebre institución social y deportiva de Moquegua.
Su talento lo llevó a destacar en los torneos de fútbol local, lo que motivó reiteradas convocatorias a la selección de Moquegua y, en otras oportunidades, a la selección de Ilo.
Su trayectoria fue reconocida oficialmente en 1967, cuando la Municipalidad Provincial Mariscal Nieto lo distinguió como “Hijo Ilustre del Fútbol de Moquegua”. Un año después, en 1968, junto al recordado “Gato” Fernando Cuéllar, fue convocado por el Club Universitario de Deportes en Lima.
Posteriormente, en 1970, mostró su habilidad en el fútbol arequipeño y, años más tarde, en 1984, volvió a vestir la camiseta del Club Atlético “Huracán” al integrar el equipo que participó en el Campeonato Zonal Intermedia del Fútbol Profesional peruano.
Además de su carrera deportiva, Freddy Maldonado Rueda fue profesor de Educación Física.
Formó una familia junto a su esposa, la señora Elsa Farje Cornejo, con quien tuvo a sus hijos Paolo, Adriana y Gonzalo, y fue abuelo de Sebastián y Daniela. Como formador, tuvo un papel fundamental en la carrera futbolística de su hijo Paolo, quien jugó en Universitario de Deportes de Lima, Melgar FBC de Arequipa y Cienciano del Cusco, club con el que fue campeón de la Copa Sudamericana y de la Recopa en el año 2003. Paolo también tuvo experiencia en el fútbol europeo, en Grecia, y fue en varias ocasiones integrante de la Selección Absoluta de Fútbol del Perú.
Freddy Maldonado Rueda falleció el 29 de diciembre de 2025, a los 81 años de edad.
El “Chueco” Freddy Maldonado Rueda fue una persona muy conocida y estimada en el ambiente deportivo, social y profesional. Fue especialmente apreciado por sus amigos del “Huracán”, quienes lo consideraban un líder y un ejemplo, un verdadero referente —como se denomina hoy a los líderes deportivos—, el mejor.
Estimaba y era estimado, respetaba y era respetado, e inspiraba simpatía. Todo ello formaba parte de su gran personalidad.
Aquí, una anécdota inolvidable que me permito relatar. En 1964, por la liga local, el C. A. “Huracán” goleó al C. D. “River” por 21 a cero, récord hasta hoy imbatible. El “Chueco” no jugó ese partido; de lo contrario —pienso— el resultado habría sido más abultado. Muchos años después, en una reunión, Guillermo “Willy” Llanos, recordado y entrañable amigo, se me acercó y se produjo este pequeño diálogo:
—“Caimán”, ¿te acuerdas cuando le hicimos 21 goles al “River”? —me preguntó.
—Sí, “Willy”, cómo no lo voy a recordar, y eso que no jugó el “Chueco”; si no, pobre “River” —le contesté.
Guillermo, ocurrente como era, prosiguió:
—Escucha, “Caimán”, si el “Chueco” jugaba, seguro que ese partido lo empatábamos…
En medio del pesar, siempre es bueno mostrar una sonrisa. Guillermo Llanos Portugal y Freddy Maldonado Rueda fueron siempre grandes amigos, y el aprecio entre ambos era recíproco.
Para concluir con esta declaración o testimonio, voy a tomarme la libertad de representar a los “huracanes” para decir: “Chueco” querido, ¡hasta pronto…!

