POR: NOLBERTO ARATA HURTADO
Ni el Gobierno Regional ni las municipalidades se han preocupado en crear un centro de I+D+E para investigar, desarrollar, innovar y ejecutar aspectos que beneficien las distintas actividades que se desarrollan en nuestra región, o un centro de captación y difusión individualizada de información a usuarios de distintos aspectos de ciencia y tecnología que les facilite mejores logros en sus actividades.
En Ilo existe el CITE, dependiente del Ministerio de la Producción, que sí está brindando importante apoyo a los productores moqueguanos, en especial a los de aceite de olivo, palta y otros rubros, y gracias a ello han ganado premios y distinciones especiales a nivel mundial.
Tenemos importante producción de leche tanto en la provincia Mariscal Nieto como en Sánchez Cerro, pero se sigue con técnicas tradicionales, sin apoyo tecnológico para mejorar la crianza, inseminación artificial, mejoramiento genético o industrializar la leche en derivados lácteos como queso, yogur, etc., para que nuestros campesinos obtengan mayores ganancias o beneficios.
En la parte altoandina se debería dar apoyo técnico para mejorar la crianza de camélidos, aprovechamiento de la lana y programas de difusión de las bondades del consumo de su carne. También en esas comunidades existen vicuñas y no sé si se les está asesorando y apoyando en las labores de esquila y venta de lana, para evitar que empresas explotadoras, como una italiana, estén captando su producción a precios irrisorios.
Últimamente, en las redes hay información de la importancia de las tunas en el consumo humano directo y la transformación de estas en productos ecológicos o como importante alimento para el ganado vacuno.
Debería existir un centro de información y orientación al campesino para estudiar las características de los terrenos agrícolas de los distintos sectores de los valles de la región, para que, según las características de salinidad, alcalinidad, acidez o cambios que están sufriendo, se recomiende la siembra de determinados cultivos y se aplique riego tecnificado, garantizando el uso racional del agua.
Asimismo, crear un centro de apoyo fitosanitario para evitar enfermedades como la “muerte regresiva”, generada por hongos que lamentablemente mató los ficus de la plaza, de la alameda y otros parques, pero no se están tomando medidas para evitar su propagación, que sería terrible si también afecta la vid, los paltos o los arándanos, productos señeros y de gran importancia económica en nuestra región.
Somos prestigiados por los dulces y pasteles elaborados en nuestra tierra, pero es una pena que no mantengan sus características organolépticas para larga duración, y sería importante asesorar para el uso de preservantes, colorantes u otros elementos de uso alimentario que garanticen y faciliten que los productos se vendan a nivel nacional, dando confianza de que mantendrán sus características hasta la fecha de caducidad.
Moquegua, gracias a la producción de vinos, piscos, mosto verde, anisado, coñac o brandy basados en la vid, es reconocida y premiada con medallas o distinciones a nivel nacional e internacional; pero los altos costos de jornales, de gestión y de mantenimiento, en comparación con Ica o Lima, hacen que nuestros productores, por los altos precios, no puedan penetrar en muchos mercados, y creemos que se deben crear incentivos o subvenciones que les permitan competir.
Espero, sinceramente, que estas reflexiones sean leídas y tomadas en cuenta por las actuales autoridades y dejen bases establecidas para las próximas gestiones.

