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Crisis alimenticia y la minería

Todo indica a que este gobierno está jugando en contra de la solución de conflictos mineros y eso se llama, Sabotaje.

POR: ENRIQUE LAZO FLORES   

La crisis del coronavirus que derivó en una pandemia, nos sometió a una economía similar a las economías que dejan las guerras, con una crisis económica general donde el Perú no está preparado para soportarlo,  la guerra de Rusia contra Ucrania, no solo ha desatado una ola de crisis energética y  económica en el mundo, sino, está provocando la llegada de una crisis alimentaria previsto para  décadas más adelante, en un contexto mundial donde la escasez energética como el gas, el petróleo y sus derivados, se suma los productos agrícolas, que afecta a América Latina.

Es claro cómo se pone en evidencia, que un conflicto armando en estos tiempos, muestran las deficiencias de la producción de alimentos en países altamente agrícolas, como Argentina, Perú, Bolivia y Brasil, los más relevantes en América Latina, donde con un planeamiento adecuado y adelantando a la época, se pudo haber alcanzado el abastecimiento de sus productos que generalmente son exportados y así evitar una crisis alimentaria en estos países.

La oficina regional de la FAO, señala que algunas regiones de América Latina juegan un papel muy importante en la seguridad alimentaria en el mundo, porque produce alimentos para satisfacer las necesidades de alrededor de 1.300 millones de personas, o sea, para uno de cada seis habitantes del planeta. Pese a ello, la crisis de hoy nos pone en un escenario donde nos hace ver que América Latina atravesará una de las crisis más agudas de su historia en materia alimentaria, como consecuencia de la guerra en Ucrania.

En el caso del Perú, ya las consecuencias estamos viendo, primero nos afectó en demasía una crisis política que, tras una crisis sanitaria como la pandemia, destrozó la economía local, regional y nacional, afectando al sector laboral y agrícola, permitiendo el incremento del precio de los artículos de primera necesidad de manera galopante, al extremo de soportar una  inflación de precios en  artículos de primera necesidad que afecta a la población, de otro lado, la escases de fertilizantes que también es un asunto de carácter mundial, afecta al sector agrario nacional y nos ponen en alerta extrema.

La inflación de los precios de alimentos está oscilando, entre el 8 y el 11 por ciento en el Perú, y el costo de los fertilizantes ha aumentado en un 300 por ciento afectando a los agricultores, y como consecuencia se estima una posible disminución de la producción nacional de un 20 por ciento, generando junto con el aumento de la inflación, una crisis alimentaria que afectará por lo menos a más de 25,5 millones de peruanos. La cosa es grave para el país.

Para los peruanos, aún queda una esperanza en que el gobierno deba actuar, empero, hasta este momento parece que al presidente Pedro Castillo, la idea no se le cruza por la cabeza, teniendo en cuenta que debe haber planificado una estrategia de emergencia ante lo que se viene, tendiendo puentes para que la empresa privada ayude a prevenir la crisis alimentaria, ya tenemos la experiencia de la pandemia, donde la minería tuvo un papel muy importante en la prevención de los contagios, soportando la economía en los momentos más difíciles para el País.

Paradójicamente en estos momentos, en la que debería mirar nuevamente a este sector, el gobierno está permitiendo que la crisis minera provocada por las comunidades no se resuelva de manera inmediata, está demostrando su poco interés en atenderlos, dejando pasar el tiempo a propósito, no está garantizando la disponibilidad, accesibilidad y asequibilidad a los alimentos, sobre todo, en los sectores donde el incremento de los precios está golpeando a la economía popular. Todo indica a que este gobierno está jugando en contra de la solución de conflictos mineros y eso se llama, Sabotaje.

En algunas regiones del país, ya se está viendo que muchas personas están sufriendo pobreza o pobreza extrema y deben optar por conformarse con adquirir alimentos de menor precio, por lo tanto, son alimentos de menor calidad.

Ante esta crisis alimentaria que se avecina, estoy seguro que nuevamente los gobernantes locales y regionales van a tener que recurrir a la empresa privada como la minería, que pese a la crisis con las comunidades, aún pueden ayudar a enfrentar esta crisis alimentaria que nos amenaza, pero para ello, el empresariado minero, también  necesita estar en un ambiente de paz social para seguir produciendo y así captar mayores recursos en momentos en que el precio del metal atraviesa uno de los mejores momentos en el mundo y  eso hay que aprovecharlo.

El pueblo necesita recurrir a los programas sociales, en estos momentos se recurren a las ollas comunes, donde las mujeres se organizaron para ser pasibles de atención con apoyos de alimentos, también los comedores populares y asociaciones de criadores de diferentes animales domésticos, así como muchas organizaciones de base en las comunidades campesinas recibieron apoyos con capacitaciones de fortalecimiento social en sus rubros,  esos sectores serán muy necesarias en los momentos de crisis alimentaria, y tendrán la oportunidad de demostrar que esos programas sociales sin eran necesarios sobre todo en momentos difíciles para el pueblo.

El gobierno tiene la palabra, la empresa privada está dispuesta a estar allí donde el pueblo los necesita, no esperemos la última hora para actuar, la hambruna se aproxima, el hambre no tiene rostro humano, tenemos que actuar y el gobierno no debe sabotear al sector minero que le va ayudar a solucionar los problemas que, como estado, no va poder cumplir.

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