La consejera regional Carla Cornejo manifestó su profunda preocupación por la falta de atención del Gobierno Regional hacia las comunidades de las partes altas, donde persisten condiciones de abandono debido a la ausencia de vías adecuadas, agua potable y servicios básicos esenciales.
Señaló que, durante las sesiones descentralizadas del Consejo Regional, se constató que localidades como Omate, Puquina, Ubinas, La Capilla y diversos anexos altoandinos enfrentan una realidad mucho más adversa que la capital regional. “Las partes altas siguen olvidadas. No tienen accesos, no tienen saneamiento, consumen agua contaminada y hay niños con metales pesados”, advirtió.
Cornejo cuestionó que las obras ejecutadas por la actual gestión regional —que ya supera los tres años— sean de alcance reducido y no respondan a la magnitud de las necesidades. Indicó que no se han impulsado proyectos de envergadura que permitan mejorar la calidad de vida de las familias de zonas alejadas. Uno de los problemas más críticos es la falta de vías de acceso: en distritos como Puquina o La Capilla, los agricultores no logran competir porque el elevado costo del transporte encarece sus productos debido al mal estado de los caminos.
En cuanto al acceso al agua, alertó que los purificadores instalados en algunas localidades sólo constituyen medidas temporales. Las comunidades requieren agua tratada y potable, pues actualmente dependen de sistemas básicos o consumen fuentes con riesgo de contaminación. Añadió que en ciertos distritos las aguas servidas continúan desembocando en los ríos, afectando la salud y la agricultura.
Otro punto grave es la limitada atención médica. En Ubinas, algunos pobladores deben caminar hasta dos horas para llegar al centro de salud, e incluso se reportó la muerte de una mujer que no logró recibir atención debido al mal estado de las vías tras las lluvias. Ante este panorama, Cornejo pidió a la gobernadora realizar una pausa, reorganizar prioridades y reforzar el equipo técnico para impulsar proyectos de alto impacto.

