lunes, 2 de febrero de 2026
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Competencia desleal (dumping) en verano y su impacto real en las MYPES

Vender barato sin estrategia puede atraer clientes hoy, pero destruir el negocio mañana.

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POR LIC. ADM. DAVID DIEGO OVIEDO TURPO

El verano suele ser sinónimo de mayor movimiento económico para miles de micro y pequeñas empresas (MYPES). Playas llenas, turismo activo, campañas escolares adelantadas y un consumo más impulsivo crean el escenario perfecto para vender más. Sin embargo, también es en esta temporada cuando se intensifica una práctica silenciosa pero dañina: la competencia desleal, especialmente el dumping, es decir, vender por debajo del costo real con el fin de atraer clientes y desplazar a otros negocios.

A primera vista, bajar precios parece una estrategia válida. Muchos emprendedores creen que “vender barato” es la única forma de competir en mercados saturados. El problema aparece cuando los precios ya no cubren costos básicos como insumos, alquiler, personal o impuestos. En verano, esta práctica se multiplica: negocios informales, ofertas extremas y promociones sin sustento financiero generan una carrera hacia el fondo que termina afectando a todo el ecosistema emprendedor.

El dumping no solo distorsiona el mercado, también precariza el trabajo. Cuando una MYPE vende por debajo de su costo, suele compensar reduciendo calidad, informalizando personal o incumpliendo obligaciones. A corto plazo puede atraer clientes; a mediano plazo, provoca cierre de negocios, endeudamiento y pérdida de confianza del consumidor. El verano, lejos de ser una oportunidad de crecimiento sostenible, se convierte así en una temporada de alto riesgo.

Además, esta competencia desleal castiga especialmente a las MYPES formales. Aquellas que cumplen con normas tributarias, sanitarias y laborales se ven forzadas a competir con precios irreales. El mensaje implícito es peligroso: “el que cumple, pierde”. Esta lógica desalienta la formalización y frena el desarrollo empresarial local.

No se trata de satanizar las ofertas ni las promociones veraniegas. El problema no es vender a buen precio, sino hacerlo sin estrategia ni sostenibilidad. Competir solo por precio es una trampa, especialmente para negocios pequeños con márgenes ajustados.

Tips y recomendaciones para las MYPES: Conoce tus costos reales: antes de lanzar una oferta, calcula todos tus costos (directos e indirectos). Vender sin esta información es caminar a ciegas.

Compite por valor, no solo por precio: atención personalizada, rapidez, confianza y experiencia del cliente pueden justificar precios justos.

Promociones con límite y objetivo: las ofertas deben tener duración definida y un propósito claro (liquidar stock, atraer nuevos clientes, fidelizar).

Diferénciate: especialízate en un nicho, mejora tu presentación o agrega un servicio extra. No todos los clientes buscan lo más barato.

Colabora en lugar de destruir: alianzas entre MYPES del mismo rubro pueden generar beneficios mutuos sin caer en guerras de precios.

El verano puede ser una gran oportunidad para las MYPES, pero solo si se apuesta por una competencia sana. Vender barato sin estrategia puede atraer clientes hoy, pero destruir el negocio mañana. La verdadera ventaja competitiva está en la sostenibilidad, no en el precio más bajo.

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