jueves, 5 de febrero de 2026
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Cajas municipales: pasado, presente y futuro

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POR: CARLOS CARPIO MONTOYA

El sistema de Cajas Municipales tiene su origen en 1982, con la creación de Caja Piura, inspirada en la propuesta formulada años antes por el entonces estudiante Gabriel Gallo, quien en su tesis de 1978 planteó la conformación de Bancos Municipales como una respuesta a la exclusión financiera existente. En la década de los ochenta, el sistema financiero peruano aún se regía por prácticas tradicionales que dejaban fuera a los microempresarios. La irrupción de las Cajas Municipales significó un verdadero “big bang” en el mercado financiero, al dinamizar la actividad crediticia y abrir oportunidades antes impensables.

Mi incorporación al sistema de Cajas Municipales se dio en 1988, en Arequipa, y en abril de 1990 fui seleccionado para integrar el programa de capacitación para funcionarios organizado por la Federación Peruana de Cajas Municipales (Fepcmac), que se desarrollaba en la recordada “escuelita” ubicada en el distrito de Miraflores, en Piura. Allí coincidimos 21 jóvenes provenientes de Ica, Trujillo, Sullana, Cusco, Huancayo, Arequipa y Piura, todos motivados por el objetivo común de contribuir a la transformación del sistema financiero peruano. El programa incluía una formación integral que abarcaba la filosofía y práctica de las microfinanzas, economía, legislación, auditoría, cómputo, así como el análisis de la hiperinflación alemana de 1923 y su similitud con la realidad peruana de la época; incluso recibimos un curso de tasación de joyas, dictado por el entrañable Julio López Curay. Esta capacitación no se limitó al ámbito teórico, sino que incorporó una valiosa experiencia práctica, apoyando labores administrativas en Caja Piura y realizando actividades de promoción del ahorro en las Cajas de Paita y Sullana.

Hoy, transcurridos 36 años desde aquella experiencia formativa, muchos de quienes participamos en ese programa ya no estamos vinculados al sistema, sin embargo, seguimos acompañándolas desde el corazón, porque quien ingresa nunca se desvincula del todo. Más allá de nuestras funciones actuales, seguimos siendo parte de su presente, y el futuro depende también de quienes, directa o indirectamente continuamos comprometidos con su propósito.

Por ello, observamos con atención los desafíos que han enfrentado —y siguen enfrentando— los emprendedores peruanos, hoy agravados por un entorno de creciente inseguridad, un acceso limitado a los programas de apoyo estatal y múltiples barreras administrativas. En este contexto, mantienen plena vigencia las palabras de José Málaga, ex presidente del directorio de Caja Arequipa, quien sostenía que “las microfinanzas implican comprender al ser humano y actuar con empatía frente a las necesidades del emprendedor”. En esa misma línea, Jorge Solís, ex presidente del directorio de Caja Huancayo y ex presidente de la Fepcmac, plantea la necesidad de trasladar el exitoso modelo de las Cajas Municipales al ámbito legislativo, con el objetivo de proteger el capital de los emprendedores peruanos frente a la inseguridad y la falta de financiamiento competitivo.

Todo ello reafirma mi convicción en el futuro de las microfinanzas y en la invaluable labor que continúan desarrollando las Cajas Municipales junto a la Fepcmac, al evocar aquellos años de 1990, cuando un grupo de jóvenes comprendió que, para transformar al Perú, primero era necesario transformarse a sí mismos.

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