Trabajos de apuntalamiento se vienen ejecutando en la antigua casona ubicada en la intersección de las calles Zepita y 28 de Julio, en el centro histórico de Ilo, inmueble que permanece abandonado desde hace más de 100 años y cuyos muros representan un riesgo para las personas que transitan por el sector.
Una cuadrilla de trabajadores inició el retiro de los escombros que habían ocupado gran parte de la vereda, dificultando el desplazamiento de los peatones por esta zona del centro de la ciudad.
Durante los trabajos también se colocaron maderas y planchas de triplay para apuntalar las estructuras que aún permanecen en pie y reducir el riesgo de que los muros colapsen. Estas barreras también buscan impedir el ingreso de personas al interior del inmueble.
La situación de la casona había generado preocupación entre los vecinos y transeúntes, quienes anteriormente habían solicitado que el inmueble fuera demolido debido al peligro que representaba su deteriorado estado.
APUNTALAMIENTO REDUCE ESPACIO PEATONAL
Si bien las estructuras instaladas buscan brindar mayor seguridad, en algunos tramos las maderas ocupan parte de la vereda y reducen el espacio disponible para los peatones.
Esta situación incrementa el riesgo, debido al tránsito vehicular que circula por las calles Zepita y 28 de Julio, especialmente durante las horas de mayor congestión.



