Antesala de la ‘toma de Lima’

Sacado o no de su contexto, esas expresiones han calado hondo, y está siendo utilizado por los que les conviene la convulsión social, eso está demostrando que este gobierno no tiene un plan disuasivo, sino, más bien tienen un plan provocador …

POR: ENRIQUE LAZO FLORES    

“La toma de Lima” puesta en escena, se ha convertido en una frase que denota un ambiente de “guerra interna”, no de un conflicto social de un sector que tiene sus exigencias y metas como la de exigir una renuncia, o llamar la atención del gobierno, para ser atendidas en algunas necesidades que son desoídas, pero, esta frase que se ha convertido en una suerte de “de proclama guerra”, ya tiene connotaciones de un “enfrentamiento” con rasgos de una guerra civil.

Y ese ambiente de “guerra” se ha ido alimentando por ambas partes, utilizando las provocaciones por parte del ejecutivo, minimizando a los organizadores y relacionándolos con el terrorismo, donde la oposición tampoco se queda atrás,  sin embargo ambos bandos, utilizan las mismas herramientas de difusión, como son las redes sociales, tanto para llamar a que se unan a la movilización de protesta y por parte del oficialismo, a satanizar la movilización, con afirmaciones de la presencia de terroristas, delincuentes y miembros de sendero luminoso, con la evidente intensión de bajar la temperatura o de meter miedo a la colectividad y lograr que la movilización no tenga el éxito esperado.

Lo cierto es que esta “toma de Lima” se ha convertido en una guerra mediática anticipada, donde se debate de manera virtual a ver quiénes ganan, los que mejor manejan las redes sociales o, los que narran mejor la novela de guerra que invade las redes sociales, esta manera de propagandizar la tercera toma de Lima que de tercera toma no tiene nada, sino, de magnificar una movilización masiva que tiene una suerte de emular la famosa “marcha de los cuatro suyos”, que no llevé a una triste realidad, La Traición de Toledo.

Hoy todos hablan del 19 de julio, fecha en la que fue fijada para “la toma de Lima”, como si fuera ésta un compromiso de honor para los que organizan, para los pueblos que se sienten marginados, para los pueblos que fueron ofendidos por Dina Boluarte, por el mismo premier, Alejandro Otárola, por un congreso que dejó de ser el representante de este pueblo que amenaza con levantarse y cerrar el recinto, así como de obligar a que renuncie la presidente, a pesar de contar a la fecha con más de 49 muertos y amenazan con ser más, este 19 de julio, como lo anticipó Dina Boluarte con su histórica frase, ¿cuántos muertos más quieren?.

Sacado o no de su contexto, esas expresiones han calado hondo, y está siendo utilizado por los que les conviene la convulsión social, eso está demostrando que este gobierno no tiene un plan disuasivo, sino, más bien tienen un plan provocador, como lo han venido señalando en el transcurso de esta ”guerra mediática” entre el oficialismo y los organizadores de la toma de Lima, teniendo como escenario, las zonas de Puno, Apurimac, Ayacucho, Cusco, Arequipa, en fin,  las regiones del sur, donde hay mayor población vulnerable, y el estado siempre  está ausente,  donde la población es constantemente minimizado, discriminado, maltratado, paradójicamente, son de la cuna de la peruanidad, llamados los “marrones”, por el color de su piel.

Mientras eso sucede en el Peru profundo, la economía del país se va en caída libre, la ausencia del trabajo y el crecimiento de la pobreza en los sectores  donde crece el comercio ambulatorio y la falta de oportunidades es cada día más latente, la amenaza de esta movilización del 19  de julio, se va asentando más, va creciendo a pasos agigantados, y no sabemos qué pasará después de esta fecha.

Toca en este momento estar alerta, llamar a la reflexión, porque en esta tercera ‘oma de Lima’, donde se pretende exigir la renuncia de la presidenta Dina Boluarte, no solo están el sector político sino, participaran organizaciones sindicales de las regiones de todo el sur, anuncian la presencia de delegaciones a partir del 17 de julio en Lima, a ellos se sumaran las Central Única Nacional de Rondas Campesinas del Perú coordinando con los frentes regionales con la finalidad que la intervención de los ciudadanos tomen una magnitud masiva.

Esta vez para la tercera ‘toma de Lima’ se conformó un Comando Nacional Unitario para liderar las protestas contra Boluarte, eso es una muestra que ya no están improvisados y como antesala hicieron asambleas regionales en diferentes localidades del Perú, paralelamente a esta movilización en Lima se realizarán marchas en diferentes localidades del país y eso es una prueba que hay una estrecha coordinación con diferentes sectores gremiales, productivo y sociales para protestar al mismo tiempo, exigiendo la salida de Dina Boluarte y el cierre del congreso.

Ante esta amenaza de llevar al país en una oleada de crisis social, lo único cierto y los más palpable es que, este gobierno o cual fuera que sea que esté en palacio siga dando garantías a la minería formal y responsable, es el único sector que no dejará de aportar al erario nacional, estamos seguros que esta vez también seguirá sosteniendo, como ya lo demostró en la crisis sanitaria, política y en las que los comuneros desenfrenados atacaron las instalaciones de la propiedad privada, atentando a la producción, pese a ello, continuó trabajando en beneficio de la población. Eso no debe parar.

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