POR: OMAHAR ROMMEL TORRES MENDOZA
Con Aristóteles empezamos a usar la definición de zoon politikón: todos los humanos somos animales políticos, seres que convivimos en sociedades organizadas, con la habilidad de diferenciar lo bueno de lo malo, lo legal, lo incorrecto, y la posibilidad de manifestarnos. Con esas libertades podemos optar por ser parte o apoyar en el gobierno de la polis, ciudad en griego.
Es un año vertiginoso por la cantidad de procesos electorales: las generales para elegir gobernante, diputados, senadores y representantes al Parlamento Andino, con primera y segunda vuelta; regionales, con gobernadores y consejeros; municipales provinciales y distritales, con alcaldes y regidores; para terminar con la elección de autoridades en municipios menores en el mes de noviembre.
En la provincia de Islay tenemos dos: San Camilo Asentamiento 7 y El Arenal.
En las votaciones de orden nacional, para nadie es desconocido que hemos retrocedido en materia electoral, con normativa direccionada y sesgada que ha hecho persistir, por conveniencia, los partidos políticos sin ideología definida, sin militancia participativa y, lo que es peor, algunos siendo vientres de alquiler de candidaturas al mejor postor.
Se trata de organizaciones con débiles caudillos de corta vigencia y mínima convocatoria, en las que consideran al elector solo como un objeto de manipulación y no como el cimiento de cambio para un mejor país.
A pocos días de la elección del futuro mandatario(a), algunos candidatos que quedaron relegados en la preferencia popular, hasta el extremo de no haber pasado la valla electoral, lo que hará que el próximo año dejen de tener vigencia en el Registro de Organizaciones Políticas, toman posiciones fútiles, aduciendo a sus dizque seguidores que voten en blanco, viciado o direccionado, sin valorar que somos seres pensantes y que es un derecho, según la Constitución peruana, en su artículo 31, decidir de uno u otro lado con un voto personal, libre y secreto.
Está en ciernes la campaña denominada vecinal, para elegir autoridades locales, en la que se pueden denotar, en unas ineficientes elecciones primarias, candidaturas variopintas.
También está la circunstancia con los candidatos designados, que, al haber un vacío legal, tratarán algunos primeros regidores de obtener réditos personales cuando posiblemente renuncie la persona inscrita como cabeza de lista, o al desafiliarse del movimiento político y seguir participando en el mismo como invitado.
Asimismo, se observa el incluir a familiares directos en las listas complementarias o el pensar que se puede obtener el triunfo solo con listas provinciales, olvidándose de los distritos, lo cual certificaremos o diremos que nos equivocamos el próximo 16 de junio, fecha límite para la presentación de las listas de candidatos.
Han transcurrido muchos periodos electorales desde el 18 de mayo de 1980, cuando retornamos a la senda democrática, pero no hemos madurado como ciudadanos. Muchos deciden su voto primando la sensiblería, el olvido histórico, la parafernalia publicitaria y, en los tiempos actuales, la vorágine desinformadora de las redes sociales.
Ya es tiempo de expresar nuestro desacuerdo a los que creen que nos pueden manipular y prometer mucho, para luego de llegar al sillón de gobierno olvidarse de quién los puso allí. Como decimos en los refranes de barrio: “A quien le caiga el guante, que se lo chante”.

