POR: NORBERTO ARATA HURTADO
Comparto dos acciones que, en mi estadía en España, gestioné en beneficio de todos los peruanos. La primera, a título personal, fue para que todos los peruanos homologuen los brevetes y tener Licencia de Conducir válida en toda Europa; y la segunda, en conjunto: “La Apostilla de la Haya”.
Los peruanos residentes en España teníamos muchas desventajas en procedimientos, derechos y/o normas que nos perjudicaban, y grande era la indiferencia o inacción de los funcionarios consulares, embajada, Ministerio de Relaciones Exteriores, que, siendo su responsabilidad, no mostraban actitud o preocupación en atender o buscar soluciones en beneficio de los peruanos residentes en España.
Para los brevetes, era necesario que el gobierno del Perú pidiese al Gobierno de España aplicar lo dispuesto en el “Convenio de Ginebra”, que tenía procedimientos a nivel mundial para facilitar la convalidación u homologación de documentos.
Ante esta inacción, el 28 de marzo de 2000 (hace 25 años) presenté carta ante la embajada solicitando que realicen las gestiones para la homologación. La perversa burocracia siguió indiferente e inactiva; e insistí el 25 de julio de 2000. Igual, indiferentes.
El gobierno de Toledo creó los Consejos de Consulta, organismo que, por elección, los ciudadanos residentes en determinadas jurisdicciones consulares tenían representación y capacidad de gestión ante los consulados. (A propósito de Toledo, existía convenio para que los peruanos residentes o viajeros a España pudieran ser atendidos por temas de salud como si fuesen españoles, e igualmente los españoles residentes o turistas serían atendidos en el Perú. Toledo firmó documento anulando ese derecho. Desde allí, la necesidad de contratar un seguro para viajar).
Fui elegido para integrar el Consejo de Consulta y, desde allí, intensifiqué la gestión y, mediante carta presentada el 07 de marzo de 2003, presionamos al embajador Fernando Olivera, quien, con el gobierno español, firmó la homologación de los brevetes, que espero esté vigente hasta hoy.
El segundo caso, referido al mismo Convenio de Ginebra, establece la simplificación para validar universalmente los documentos emitidos en cualquier país.
En el extranjero, donde residas o trabajes, documentalmente debes testimoniar nacimiento, estudios, etc. Para ello existe “La Apostilla de la Haya”, que es un procedimiento aprobado y aceptado por casi todos los países del mundo, que consiste en que en cada país de origen del documento hay un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores que firma el documento y le da validez en todos los países firmantes del Convenio de Ginebra.
El Perú, teniendo esa posibilidad para apoyar a su población, hasta nuestras acciones, nunca se preocupó de pedirlo y todo estaba sujeto a trámites engorrosos con participación de muchas dependencias u oficinas y múltiples pagos, perjudicando a sus ciudadanos.
Mediante la asociación “Imagen Perú”, creada y presidida por mi persona, en Madrid comenzamos, conjuntamente con los abogados Guillermo Pérez Reyes y César Maldonado Quispe, las acciones y gestión para que el Perú se adhiera a este beneficio.
Alan García, como presidente, visitó España. Se le expuso el tema y la necesaria acción. Dio instrucciones para su realización inmediata. Lamentablemente, sin resultados. También Mercedes Cabanillas, presidenta de la Cámara de Diputados, visitó España, se le informó del tema y se comprometió en lograr el objetivo, nuevamente sin resultados.
Todo se trababa por oposición de los trabajadores de Relaciones Exteriores, porque el dinero recaudado por firmas y burocracia iba en su beneficio.
Finalmente, gracias a la congresista Gabriela Pérez del Solar, se logró la aprobación de “La Apostilla de la Haya”, dispositivo que anula la perversa burocracia y actualmente facilita la rápida validación de documentos.
Estos hechos, de seguro desconocidos por muchos, fueron gestionados por un moqueguano en beneficio de todos los peruanos.