Jesús Guillermo Velando Baldárrago, auténtico valor mollendino

Su amor a los trabajadores, su respeto a la amistad y su acendrado cariño por su pueblo y sus instituciones marcaron una trayectoria estrechamente ligada a Mollendo.

ARCHIVO

POR: ENRIQUE RIVERA S. (PERIODISTA COLEGIADO)

Para nuestro propósito de valorar y prestigiar a los valores mollendinos que han realizado una labor en el destino de forjar y llegar a metas preclaras en beneficio de su querido Mollendo, tenemos el deber de hacerlos conocer, pese al tiempo transcurrido.

Don Jesús Guillermo Velando Baldárrago nació en Mollendo el 19 de enero de 1902; se casó el 27 de junio de 1931 con la digna dama Amalia Graciela Rubatto Caro. Tiene un hijo llamado también Jesús Guillermo Velando.

UNA VIDA LIGADA AL PUERTO

La vida práctica de don Jesús Guillermo Velando en el puerto se inició allá por el año 1917. Trabajó en la Oficina de Correos y Telégrafos, luego pasó a la compañía portuaria del inglés Santiago Golding, que se transformó en Rowlands y Cía.; pronto se establecería en la Pacific Steam Navigation Company y, finalmente, se denominaría Compañía de Lanchas Sociedad Anónima, ascendiendo hasta administrador, en una empresa donde trabajaban centenares de obreros marítimos y empleados.

Los puestos que ha desempeñado son múltiples. Podemos recordar que en 1930 fue nombrado subprefecto de la provincia de Islay; en 1945 fue alcalde del Concejo Provincial de Islay; durante 32 años fue bombero, de los cuales 26 fue comandante de la Compañía de Bomberos Mollendo N.° 1.

Don Guillermo fue presidente del Club Social “Mollendo”; también fue miembro de la Sociedad de Empleados de Comercio, perteneció a los clubes Nacional FBC, América Sport Club, Tennis Club Mollendo y Club de Leones, donde hizo vida activa apoyándolos.

RECONOCIMIENTO A SU TRAYECTORIA

Es importante que se conozca que la República de Chile le otorgó un reconocimiento, honor que se confiere a extranjeros por servicios distinguidos. Precisamente, esta valoración que se ha hecho del Sr. Velando nos induce a desentrañar sus cualidades para asentarlas en una crónica como testificación irrecusable para la historia de Mollendo, temiendo que a su proverbial modestia no le agrade mucho.

Jesús Guillermo Velando, así llanamente como lo llamamos todos en nuestro puerto, es realmente una joya de la amistad y la franqueza; su carácter jocundo y emotivo pone de manifiesto sus cualidades íntimas, bellas por simples y sinceras; su amor a los trabajadores y su respeto a la amistad exhiben una virtud excepcional. Sobre todo, sobresale su amor acendrado a su pueblo y a sus instituciones. Su bonhomía promueve afecto y aprecio en todos los que lo tratan.

El honor que se le ha conferido con el grado de la Orden Bernardo O’Higgins ha promovido entre sus amigos entusiasmo, por lo cual ha sido objeto de felicitaciones. Ese mismo hecho ha motivado esta modesta crónica, que procura pergeñar la muy estimable personalidad de un mollendino genuino, acreedor a todas las expresiones.

EL CASO DEL “COMANDANTE SALAZAR”

Me olvidaba decirles que Jesús Guillermo Velando Baldárrago tuvo una importante intervención en el caso o suceso de la muerte del “Comandante Salazar”.

Calmó con su presencia los actos producidos. ¿Y por qué?

Porque todos los trabajadores lo respetaban y lo querían.

Esto lo trataremos aparte.

En los últimos días de su vida permaneció retirado de toda actividad en Arequipa, donde falleció poco tiempo después y donde radicaban su hijo y su señora madre.

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