Colegio Simón Bolívar: Tres siglos de historia

El bicentenario bolivariano comprende más de tres siglos de historia. Es uno de los colegios más antiguos del país.

ARCHIVO

POR: GUSTAVO VALCÁRCEL SALAS

El colegio Simón Bolivar fue fundado por real cédula en 1711 con el nombre de Colegio San José, encomendado a la Compañía de Jesús gracias a José Hurtado de Ichagoyen (1654-1708), quien en 1708 donó sus bienes con ese fin.

Al ser expatriados los jesuitas en 1767, se alternaron en la posesión del colegio los franciscanos observantes, enfrentados con sus hermanos los franciscanos de Propaganda de la Fe, en medio de escandalosas pugnas nada edificantes. Finalmente, fueron estos últimos quienes lo regentaron con el nombre de Colegio de Nuestra Señora del Mayor Dolor de los Misioneros Apostólicos de la Orden de San Francisco de la Villa de Moquegua, más conocido como Colegio de Propaganda Fide, hasta 1824, cuando fue suprimido por disposición del Libertador Simón Bolívar, poniendo fin a la vida religiosa en el plantel.

A pedido del pueblo de Moquegua, sobre las bases de este colegio, el 8 de setiembre de 1825 el Libertador creó el Colegio San Simón.

El 6 de junio de 1828, el Congreso dispuso el cambio del nombre por el de Colegio Nacional de La Libertad, como una respuesta a la reacción antibolivariana que reinaba en el país. Era el centro educativo más importante del sur. En sus aulas se educaron con la mayor eficiencia jóvenes de todo el ámbito departamental, junto a los de Tacna, Arica y Tarapacá.

El plantel funcionó en este histórico local desde su fundación hasta 1958, cuando el 26 de junio se trasladó a una moderna infraestructura, dejando los viejos claustros al recientemente creado colegio de mujeres Santa Fortunata.

El 24 de febrero de 1961, el Colegio Nacional de La Libertad fue elevado a la categoría de Gran Unidad Escolar Simón Bolívar. Hoy se denomina Institución Educativa Emblemática Simón Bolívar.

ETAPA COLONIAL COLEGIO SAN JOSÉ

El origen lo encontramos cuando, el 1 de setiembre de 1708, José Hurtado de Ichagoyen dona su viñedo y bodega de Yaravico, su casa de la villa de Moquegua y cuantiosa fortuna valorizada en 117 mil pesos para la fundación de un colegio, con el mandato de que debería regentarlo la Compañía de Jesús y que no tendría otro fin que el de conseguir “el bien espiritual que se desea para los vecinos de esta dicha villa y buena educación de ella”.

Entonces la juventud solo recibía educación básica, que se impartía hacía más de medio siglo en la escuela elemental de la hospedería de Santo Domingo, donde se enseñaban las primeras letras, la gramática y el latín.

Por real cédula del 5 de octubre de 1711 se concede licencia a los jesuitas para efectuar la fundación solicitada. Se le dio el nombre de San José en homenaje a su preclaro fundador. Esta es la fecha inicial de la creación del colegio.

Se enseñaba Gramática Castellana, Latinidad, Humanidades, Artes, Retórica y Filosofía. El gran prestigio alcanzado por el colegio hizo que vinieran a estudiar jóvenes de Charcas, Arequipa, Arica y Tarapacá.

El colegio se convirtió en el centro más importante de la villa; quienes pasaban por sus claustros adquirían pronto la aureola del prestigio intelectual. Por eso, ingresar a ellos se convirtió en un caro anhelo, no siempre fácil de satisfacer.

Esta enseñanza se impartió durante 56 años, hasta 1767, cuando los jesuitas fueron expulsados del reino español y sus bienes expropiados, pero se respetó el deseo de Hurtado de Ichagoyen de que el inmueble siempre fuera destinado para la educación de la juventud.

COLEGIO DE NUESTRA SEÑORA DEL MAYOR DOLOR DE LOS MISIONEROS APOSTÓLICOS DE LA ORDEN DE SAN FRANCISCO DE LA VILLA DE MOQUEGUA

Clausurado el colegio jesuita, el pueblo, organizado a través de su Cabildo, pidió al rey que los franciscanos continuaran con la educación de la juventud.

Los franciscanos tenían en Moquegua dos provincias: los observantes y los de Propaganda. Ambos se alternaron inicialmente en la conducción del colegio en medio de duras y recíprocas acusaciones, en las que no faltaron las calumnias y los libelos que escandalizaban al pueblo, por tratarse de hermanos pertenecientes a la misma orden religiosa.

Finalmente, el rey se inclina por la conducción del colegio a manos de los franciscanos de Propaganda Fide, es decir, propaganda de la fe. Se les encomendó como uno de sus principales objetivos, además de enseñar a los jóvenes, difundir la religión católica y la cultura occidental en los lugares inaccesibles de nuestra sierra, especialmente en la selva.

Esta fue la etapa más gloriosa del plantel. De aquí partieron los padres franciscanos que colonizaron el suroriente e hicieron valiosos descubrimientos geográficos que constan en el archivo del colegio. Estos documentos fueron de gran valor a la hora de precisar nuestra frontera con Bolivia, pues contribuyeron a demostrar que la zona de Madre de Dios fue conquistada desde el Perú; es decir, desde Moquegua. Por su inestimable valor se custodian en el Ministerio de Relaciones Exteriores, sección límites con Bolivia. Es en este período cuando se construyen los legendarios claustros de piedra de calicanto, con sus misteriosos y hasta hoy inescrutables subterráneos, así como el templo de San Francisco.

Fueron estos padres quienes trajeron el cuerpo de la virgen y mártir santa Fortunata en 1798, que se conservó en el templo del colegio hasta que este fue destruido por el cataclismo de 1868; luego fue trasladado a la iglesia de Santo Domingo.

Producida la independencia, los frailes, en su mayoría españoles y fieles al rey, abandonaron la ciudad y se retiraron a España en 1824. Este año, el colegio abandonado fue suprimido por Bolívar, poniendo fin a la etapa religiosa.

ETAPA REPUBLICANA: COLEGIO DE CIENCIAS Y ARTES SAN SIMÓN

Nuevamente el pueblo de Moquegua, preocupado por la educación de la juventud, se dirige al Libertador Simón Bolívar solicitando la creación de un centro de estudios. Accediendo a este pedido, el 8 de setiembre de 1825 crea el Colegio de Ciencias y Artes San Simón. Para tal efecto, le fue entregado el viejo local que donara José Hurtado de Ichagoyen, el mismo donde funcionó el colegio jesuita y después el franciscano, junto a la hacienda de Yaravico, con cuyas rentas se sostenía, además de las que los hacendados del valle pagaban al convento de La Merced del Cusco desde 1652.

Se enseñaba Latinidad, Retórica, Política y Derecho Natural y de Gentes, haciendo uso del sistema lancasteriano: el profesor enseñaba a los discípulos más capacitados, quienes repetían la lección a los demás alumnos. El primer rector, como se llamaba a los directores en ese entonces, fue el doctor Manuel Hurtado Zapata.

Se daban becas de estudio a los estudiantes de Tacna, Arica y Tarapacá. Nuestro colegio seguía siendo el más importante del sur. En sus aulas se educaron personalidades como los hermanos Cabello: Pedro Mariano, quien más tarde fue primer cosmógrafo del Perú y el principal impulsor de la introducción del Sistema Métrico Decimal en nuestro país; y Gregorio, que llegó a ser catedrático del colegio e importador de los métodos franceses de conducción de la vid y de la producción de vinos. Años después, estos vinos ganaron medallas en las ferias de Londres y París, consagrándose los vinos moqueguanos como los mejores del orbe.

El Colegio San Simón funcionó con este nombre hasta el 6 de junio de 1828, cuando se promulgó la ley que dispuso el cambio por el de La Libertad, como respuesta al clima antibolivariano que reinaba en nuestra patria. Desde entonces, nuestro plantel se conoció como Colegio Nacional de La Libertad.

COLEGIO NACIONAL DE LA LIBERTAD

Con este nombre funcionó desde 1828 hasta el 24 de febrero de 1961, durante 133 años. En esta etapa republicana, el aporte del colegio al país se manifiesta en la enseñanza que seguía impartiéndose para toda la región, incluyendo Arica y Tarapacá.

La eficiente enseñanza que se impartía en Jurisprudencia llevó a que, con un examen de suficiencia en la Universidad de Arequipa, se pudiera obtener el título de abogado, por lo que se pidió que tuviera nivel universitario, sin lograr este objetivo.

La preocupación por una correcta formación fue constante. Eso explica que los estudiantes participaran activamente en los diversos acontecimientos que convulsionaron a nuestro país. Así ocurrió en 1843, cuando los estudiantes libertanos apoyaron a su paisano Domingo Nieto en la batalla de San Antonio, en su lucha por defender la Constitución; igualmente, se batieron en la batalla de Los Ángeles en 1881.

Con el cataclismo de 1868, el local sufrió serios daños. Su capilla privada, antes conocida como iglesia de San Francisco, quedó en escombros. Luego del terremoto de 2001, aquí se construyó la capilla provisional. Este espacio, en 1975, fue destinado para construirse un local cultural; hoy se reclama que allí se edifique el local del Archivo Departamental.

Desde 1901 empezaron a matricularse mujeres, aunque en un número muy reducido. El Colegio Nacional de La Libertad empezó a tener el carácter de plantel mixto, hasta 1956, cuando se fundó el Colegio Santa Fortunata.

En sus claustros se educaron, entre otros hijos ilustres de Moquegua, Urbano Carbonera, autor de una tesis precursora sobre incineración de cadáveres y esposo de nuestra escritora Mercedes Cabello; Manuel C. de la Torre, héroe de Arica; Mariano Lino Urquieta, ilustre tribuno; Manuel Abastos, miembro conspicuo de la reforma universitaria y destacado abogado penalista, entre otros.

En 1958, el colegio se trasladó a un edificio nuevo, mucho más amplio y funcional. El antiguo local quedó en uso para el colegio de mujeres Santa Fortunata, que lo ocupa hasta hoy.

GRAN UNIDAD ESCOLAR SIMÓN BOLÍVAR

El Colegio Nacional de La Libertad, en 1958, se trasladó a su nuevo y moderno local, lugar que hasta la fecha ocupa. Fue elevado a la categoría de Gran Unidad Escolar el 24 de febrero de 1961 con el nombre de Simón Bolívar. Estuvo integrado por el Colegio Nacional de La Libertad, de educación secundaria; la Escuela Primaria N.° 981; el Instituto Nacional Agropecuario N.° 42; y la Sección Vespertina de Educación Secundaria.

El Colegio Nacional de La Libertad, convertido en el núcleo fundamental de la G. U. E., para diferenciarlo de los otros integrantes fue conocido con el nombre impropio de “secundaria común”, o como la Unidad, perdiéndose por el uso y la costumbre el nombre histórico de La Libertad.

Con los cambios que se dieron en el área educativa en los últimos cuarenta años, se disgregó la Gran Unidad Escolar. El Instituto Nacional Agropecuario N.° 42 hoy funciona con otro nombre y en local aparte. Solo quedaron el Colegio Nacional de La Libertad, la Escuela Primaria Anexa N.° 981 y la sección vespertina. A ellos hoy se suma la sección de educación inicial.

Años después adoptó la nomenclatura que imponía la reforma educativa de moda: Centro Base, Colegio Nacional, Centro Educativo, nuevamente Colegio Nacional. Hoy es Institución Educativa, con el agregado de Emblemática, distinción merecida por su gran trayectoria. En mérito a ello fue escogido para remozar el local; se demolió el antiguo y se erigió uno moderno en 2011.

En el colegio, mixto desde 1976, se imparte la enseñanza primaria completa. La G. U. E. de ayer hoy se llama Institución Educativa Emblemática Simón Bolívar. Es uno de los más antiguos del país.

Colegio Simon Bolivar 2 06092026 scaled La Prensa Regional
Revistas Bolivarianas.

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