POR: ARNULFO BENAVENTE DIAZ
Con el paso de los años, muchas palabras y expresiones propias de Mollendo han ido desapareciendo de nuestro hablar cotidiano, pero todavía permanecen en la memoria de quienes las escucharon.
Esta es la historia de palabras de Mollendo que se pierden en el tiempo: “Se fue en banda”. Significa que se fue en falso o no agarró nada. Apareció esta palabra en la década del 60.
“Por las puras”. Es una expresión que surgió de las películas mexicanas que se proyectaban en los cines Teatro y Mundial.
“Déjame parir”. Es decir, un amigo le habla a su compañero que lo deje terminar de hablar.
“Mano, no te entiendo ni chochos”. Es una costumbre porteña para motivar la sonrisa del oyente. El chochal es un árbol que produce bolitas negras y se emplea para jugar con niños y para lavar ropa.
“Ese está quetinbiando”. Significa correr y saltar como caballo y viene del valle de Tambo.
“Tiene el ojo Peyiú”. Es decir, se encuentra con un ojo medio cerrado, porque dicen que miró a una mujer desnuda, por el viento o por una trompada.
“Él está unpo”. Se interpreta que la persona está sin ganas para hablar y caminar. Se emplea en términos de criadores de aves, conocido como chollonco o tanca.
“Le dio moquillo”. Está moviendo la cabeza y con gripe.
“La chancha”. Los estibadores marítimos llevaban una bolsa llamada talega para traer productos del barco.
“Mañana voy a la playa para sacar lloto”. En la orilla de la playa se encuentra un animalito que es para pescar y le llaman camaroncillo y lloto; en Lima lo llaman muymuy. Dicho crustáceo se extrae con una bolsa hecha con malla de red de pescar y tiene un aro de fierro de nombre chinguillo.
“En verano hay capis”. A la cucaracha le dicen capi. Es un diminutivo de la palabra capisayo, era un abrigo con capa de color marrón que se usaba durante la época de la colonia.
En realidad, existen múltiples expresiones que están pasando al desuso en Mollendo: la quinina, pitrimitri, coro, corotilla, badulaque, taponazo, machucho, la quinta maña, etc.

