POR: DR. PHD. JAVIER FLORES AROCUTIPA
En ciencia política se analiza el financiamiento de las campañas políticas. La pregunta es si la independencia de los candidatos queda hipotecada frente a los financistas. Esto nos llevó a preguntarnos si las victorias presidenciales requieren financiamiento y cuáles fueron los montos utilizados para alcanzar tales victorias.
En el Perú, los recursos económicos no garantizan ganar una elección, pero sí incrementan considerablemente la posibilidad de construir una candidatura competitiva, ubicarse entre los primeros lugares y acumular capital político para futuras campañas. Esa es la lección en el caso de Fuerza Popular.
KEIKO FUJIMORI Y CUATRO CAMPAÑAS PRESIDENCIALES
El 3 de julio de 2026, el Jurado Nacional de Elecciones proclamó a Keiko Fujimori presidenta electa de la República. La candidata de Fuerza Popular obtuvo 9 223 396 votos, equivalentes al 50,135 % de los votos válidos, mientras que Roberto Sánchez alcanzó 9 173 755 votos, equivalentes al 49,865 %. La diferencia fue de apenas 49 641 votos.
La victoria llegó después de tres derrotas consecutivas en segunda vuelta: ante Ollanta Humala, en 2011; Pedro Pablo Kuczynski, en 2016; y Pedro Castillo, en 2021.
Esta trayectoria demuestra que una campaña perdida no necesariamente representa una inversión política desaparecida. Los recursos utilizados en publicidad, movilización, organización territorial, capacitación de personeros, formación de cuadros y posicionamiento mediático pueden transformarse en activos reutilizables.
Cada elección deja reconocimiento, experiencia, redes de simpatizantes, bases de datos, presencia parlamentaria y una estructura partidaria que reduce el esfuerzo requerido en la siguiente campaña.
El caso de Keiko Fujimori es particularmente ilustrativo. Fuerza 2011 declaró aproximadamente S/ 17,45 millones en ingresos durante la campaña de 2011. Cinco años después, Fuerza Popular reportó S/ 14,68 millones en aportes e ingresos durante las elecciones de 2016.
En 2026, el partido contó con una franja electoral valorizada en S/ 5 423 394,29, compuesta por S/ 938 037,07 de asignación equitativa, S/ 4 256 168,20 de asignación proporcional y S/ 229 189,02 para redes sociales. En su primer informe financiero de campaña, además, declaró S/ 590 138,58 en ingresos y el mismo monto en gastos.
Aquí se muestra la continuidad de una organización que durante más de quince años destinó millones de soles a mantener su presencia nacional. El financiamiento de cada campaña contribuyó a consolidar la marca Fuerza Popular y a mantener a su lideresa dentro del reducido grupo de figuras presidenciables.
OLLANTA HUMALA Y GANA PERÚ
El Partido Nacionalista ofrece otro ejemplo. Gana Perú declaró más de S/ 20 millones en ingresos durante la elección de 2011, mientras que el Partido Nacionalista registró S/ 6 627 587,42 en aportaciones periódicas entre 2006 y 2017: S/ 6 521 698 en efectivo y S/ 105 889 en especie.
Aunque no todas estas aportaciones financiaron directamente la elección de Ollanta Humala, evidencian que una organización nacional necesita ingresos tanto para competir electoralmente como para sostener su funcionamiento permanente.
ALAN GARCÍA Y EL CAPITAL ORGANIZACIONAL DEL APRA
El APRA muestra que los recursos económicos pueden complementarse con capital organizacional. En 2006 declaró aproximadamente S/ 4,17 millones en ingresos de campaña, una cifra inferior a las observadas en 2011 y 2016.
No obstante, Alan García contaba con un partido histórico, comités territoriales, militancia, experiencia electoral y elevado reconocimiento nacional. La estructura partidaria acumulada redujo la necesidad de construir una organización desde el inicio.
Por consiguiente, el dinero no determina automáticamente el voto, pero establece un umbral de competitividad. Permite contratar publicidad, recorrer el país, instalar locales, organizar mítines, formar personeros, producir contenidos digitales y sostener equipos técnicos. Sin esos recursos resulta difícil que una candidatura alcance visibilidad nacional y permanezca entre las tres primeras opciones.
EL FINANCIAMIENTO COMO INVERSIÓN POLÍTICA DE LARGO PLAZO
La victoria de Keiko Fujimori en 2026 confirma, finalmente, que el financiamiento político debe analizarse con una perspectiva de largo plazo. Sus derrotas de 2011, 2016 y 2021 no eliminaron el posicionamiento conseguido; por el contrario, dejaron un camino recorrido.
La candidatura conservó reconocimiento, electorado, organización y presencia institucional hasta convertir ese capital acumulado en una victoria estrecha en su cuarto intento.
Se puede decir que no es que la Presidencia pueda comprarse, sino que requiere recursos millonarios y continuidad organizacional. El dinero abre la posibilidad de ingresar al grupo de candidatos viables; otra cosa es que la estrategia, las alianzas, el contexto político y la capacidad para disminuir el rechazo determinen si esa posibilidad termina convirtiéndose en gobierno.
¿Habrá financiamiento para los candidatos de gobiernos locales?


