POR: FREDDY ROQUE OROVILLA
Los discursos de inicio de gobierno no solo presentan un programa de gestión; también, construyen el relato que busca legitimar las decisiones políticas de los años siguientes. En América Latina, diversos gobiernos de derecha o extrema derecha han iniciado sus mandatos afirmando que recibían un Estado quebrado o una economía devastada para justificar reformas profundas y programas de ajuste fiscal. La experiencia argentina con Javier Milei evidencia cómo esa narrativa sustentó políticas de ajuste que afectaron el poder adquisitivo de las familias, las pensiones y la protección de los derechos laborales. Revisemos los ejes del discurso.
REFORMA DEL ESTADO Y GOBERNABILIDAD
La modernización del Estado constituye el eje central del mensaje presidencial. La digitalización, la
simplificación administrativa y la meritocracia buscan enfrentar problemas históricos de corrupción e ineficiencia. Sin embargo, el anuncio de solicitar facultades legislativas para impulsar estas reformas exige una vigilancia permanente. Aunque este mecanismo está previsto en la Constitución, la experiencia demuestra que las facultades delegadas requieren límites claros y un adecuado control parlamentario para evitar una concentración excesiva del poder en el Ejecutivo. Hay que recordar que el fujimorismo no se ha caracterizado por ser flexible o conceder facultades legislativas cuando han estado en la oposición.
SEGURIDAD Y DESARROLLO ECONÓMICO
La seguridad ciudadana ocupa un lugar prioritario. El protagonismo asignado a las Fuerzas Armadas durante los estados de emergencia pretende hacer frente al crecimiento de la criminalidad, aunque también reabre el debate sobre los límites de la participación militar en funciones de orden interno. Sin embargo, llama la atención que el mensaje presidencial no haya hecho referencia a la revisión o derogatoria de las llamadas “leyes procrimen”, que dificultan la investigación y sanción de organizaciones criminales al limitar la actuación de fiscales, jefes y policías o al favorecer determinadas condiciones procesales para los investigados.
En el ámbito económico destacan el incremento de la Remuneración Mínima Vital (RMV) a 1300 soles, la ampliación de Beca 18. Sin embargo, el aumento del salario mínimo representa una de las primeras contradicciones políticas del nuevo gobierno. Durante la campaña electoral, propuestas similares fueron calificadas como irresponsables y populistas, tanto por la actual presidenta como por periodistas alineados al fujimorismo. Hoy son presentadas como una medida necesaria para mejorar los ingresos de los trabajadores. Esta doble moral constituye uno de los primeros elementos que la ciudadanía debe evaluar. No obstante, el ministro de Economía, Elmer Cuba, ha precisado que el incremento de la RMV aún se encuentra en evaluación generando incertidumbre sobre su aplicación.
INFRAESTRUCTURA Y SOSTENIBILIDAD
El anuncio de nuevas líneas del Metro de Lima, sistemas ferroviarios y grandes proyectos viales refleja una visión ambiciosa para cerrar brechas históricas de infraestructura. Al respecto, el discurso no explica cómo se financiarán estas obras, cuál será el cronograma de ejecución ni qué participación tendrán en el presupuesto público, la inversión privada o las asociaciones público-privadas. La viabilidad del programa dependerá menos del anuncio político que de su sostenibilidad técnica y fiscal. Cabe resaltar que el exministro de Economía Miguel Castilla calificó de no viable ni realista el anuncio sobre las líneas del Metro Lima. Lo que sí es preocupante es que el discurso no presenta una estrategia clara de industrialización ni de transformación productiva. Aunque promueve inversión, MYPE e infraestructura, omite políticas para desarrollar industrias de mayor valor agregado e innovación. De mantenerse esta orientación, el Perú seguirá dependiendo de un modelo primario exportador, limitando la generación de empleo de calidad
POLÍTICA EXTERIOR
El discurso reafirma la importancia de la Alianza del Pacífico, la Comunidad Andina y la APEC. Asimismo, la designación de Carlos Espá como ministro de Relaciones Exteriores, quien desarrolló parte de su trayectoria profesional vinculada a la Embajada de los Estados Unidos, genera comprensibles suspicacias sobre la futura orientación de la política exterior.
En conclusión, más allá de su orientación ideológica, el éxito del gobierno dependerá de la coherencia entre sus promesas y sus decisiones, del respeto al Estado de derecho y de su capacidad para traducir los anuncios en mejoras concretas para la población. Asimismo, el diagnóstico de un país quebrado, abandonado y sumido en la inseguridad no puede desligarse de la historia política reciente, pues la fuerza política que hoy conduce el Ejecutivo ejerció, desde 2016, una influencia determinante en la conducción del Estado mediante una mayoría parlamentaria que marcó la agenda legislativa y participó activamente en las principales decisiones políticas, económicas de la última década.

