Moquegua – Tacna: el fracaso institucional en tiempos de demarcación satelital

Hoy, con inteligencia artificial y demarcación satelital, es inaceptable que los conflictos de límites persistan.

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POR: JORGE ACOSTA ZEVALLOS

El conflicto territorial entre Moquegua y Tacna jamás debió ocurrir. Hoy, la delimitación está institucionalizada y la tecnología satelital permite una precisión absoluta. Sin embargo, las instituciones encargadas de garantizar la claridad de los límites han fallado por estar subordinadas a intereses políticos y, probablemente, electorales.

Históricamente, las fronteras se definían por referencias naturales: ríos, cerros, quebradas, lagunas. En el mundo incaico, los territorios eran concebidos como espacios de influencia; en el Virreinato, se describían con términos vagos; en los inicios de la República, se trazaban mapas en papel plagados de errores; y, en el siglo XX, la cartografía comenzó a profesionalizarse. Hoy, en pleno siglo XXI, contamos con coordenadas exactas —latitudes, longitudes, grados, minutos y segundos— y hasta las Oficinas de Registros Públicos certifican un lote de 200 metros con esas medidas.

A pesar de ello, Moquegua reacciona como afectado porque siente que se le quita territorio justo donde se amplía la mina de Toquepala. Tacna, y en particular la provincia de Jorge Basadre, busca captar más canon minero, mientras contiguas comunidades campesinas quieren pertenecer a ella para lograr beneficios. El colmo ha sido la peligrosa acción de comunidades de Ite, que cerraron y cementaron el canal de agua que abastece a Ilo. Negar agua para consumo humano es un delito grave. Pero dirán ellos: también se bloquean carreteras. No es igual: el agua es vida.

LÍMITES SUPERPUESTOS Y DECISIONES CONTRADICTORIAS

Las gerencias de demarcación territorial de municipios, provincias, gobiernos regionales y la Presidencia del Consejo de Ministros no pueden ser oficinas decorativas. Deben estar a la vanguardia, con profesionales altamente preparados y tecnología de punta. Sin embargo, han permitido que existan límites superpuestos y decisiones contradictorias. Los congresistas se hicieron los desentendidos, y los presidentes miran solo a la capital, olvidando que los conflictos reales se viven en las provincias.

La historia universal muestra que los límites siempre fueron motivo de disputa: en Roma, Egipto, China y Mesopotamia eran espacios de influencia; en la época feudal, fortalezas y dominios; en la industrialización, mapas en papel con errores. Hoy, con inteligencia artificial y demarcación satelital, es inaceptable que los conflictos de límites persistan. La tecnología debe servir a la gente, no ser manipulada para servir a intereses políticos o económicos.

Los intereses económicos son legítimos, pero el trazo territorial es uno solo y debe respetarse. Nunca más negar agua a una población. Este conflicto no ha terminado, está postergado y esperamos que se solucione por los canales institucionales. Moquegua y Tacna tienen objetivos comunes por resolver; no dejemos que intereses particulares cierren los canales de unidad regional.

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