Fundación española de Moquegua – XXVI

De la confirmación real de dicha fundación, que se esperaba para 1629, las escrituras del archivo dan noticia en 1653.

ARCHIVO

POR: GUSTAVO VALCÁRCEL SALAS

SU MAJESTAD CONFIRMA EL TÍTULO DE VILLA

Fundada la villa de Santa Catalina de Guadalcázar del valle de Moquegua en un día aún no precisado de 1625, la preocupación de los siguientes años estuvo dedicada a que la designación de las autoridades del Cabildo, así como el título de villa, fuesen confirmados por el rey.

De la confirmación real de dicha fundación, que se esperaba para 1629, las escrituras del archivo dan noticia en 1653. En ocasión de dirigirse a su majestad, le suplican, entre otras cosas, «se ejecute la real cédula de fundación de esta villa en que le concede su majestad treinta fanegadas de tierras del asiento que llaman Omo». De esta manera, se da a entender que se conoció en Moquegua el tenor de la cédula que había sido enviada por el rey. De la fundación española no se volvió a hablar hasta un siglo y medio después.

DEVOCIÓN RELIGIOSA

Los intereses de la población eran otros, vinculados más a la vida espiritual y festividades diversas. Impulsados por la fe religiosa, tan presente en las actividades diarias del poblador, en 1653, considerando «que la villa de Moquegua había crecido en vecindad y riqueza, necesitando para el bien espiritual de sus vecinos y enseñanza de sus hijos», siendo notoria la falta de confesores y predicadores, para remediarlo suplicaron licencia para fundar el convento Santo Domingo, que les fue concedida poco después.

SANTOS PATRONOS

Amparados desde la más remota antigüedad por la virgen y mártir Santa Catalina de Alejandría, «nuestra patrona y abogada», se le festejaba con pompa el 25 de noviembre. En cuanto se empezó a desarrollar la industria vitivinícola, por 1600, adoptaron como patrón de los viñateros a San Bernabé, cuya festividad se celebraba el 11 de junio.

La persistencia de los sismos conduce a la población a recurrir como protectora a la Virgen de Torata, proclamada patrona en 1685 y festejada el 2 de febrero. No fue suficiente para proteger a la población de las continuas calamidades que la asolaban; ahora recurren a Nuestra Señora de Loreto, que en 1731 es jurada como nueva patrona de la sufrida villa, festejada el 10 de diciembre.

De estas fiestas religiosas, la más importante era la dedicada a la patrona Santa Catalina de Alejandría. Para darle un mayor realce, el corregidor y el Cabildo, el 25 de noviembre de 1653, toman el acuerdo de destinar de los propios de la villa cien pesos anuales para celebrarla con una festividad como le corresponde.

Vemos que en la Colonia se daba mayor importancia a las actividades religiosas, sobre todo a la devoción de los santos que tenían la condición de protectores de la población. Desde luego que también era día de pompa y boato la llegada del virrey a Lima, el cumpleaños de su majestad, el nacimiento de un infante, la coronación del rey… Había múltiples motivos para festejar a lo largo del año.

Dentro de estas ceremonias, el aniversario de la fundación de una villa o ciudad no era motivo de recordación alguna, pasaba desapercibido. Es una de las razones por las que la fecha pasó al olvido. En nuestro archivo no hay documento alguno que haga referencia a ella.

Sin embargo, en 1840, Juan Antonio Montenegro y Ubaldi se preocupó en precisarla. Sobre el elusivo título nos dijo que nadie lo ha visto «por más que se ha buscado en distintos tiempos por varios dedicados a saber estas antigüedades».

Uno de ellos fue Juan de Dios Rospigliosi y Gracia, de quien dice es «muy inteligente en la lectura de letras antiguas, quien me dio un apunte curioso sobre las antigüedades de Moquegua», haciendo referencia a un apunte de seis páginas que trabajó Rospigliosi y entregó en 1802 por «encargo del cura de la doctrina de Torata», aportes que Montenegro contribuyó a difundir en su divulgada «Noticia de Moquegua».

Gracias a él sabemos que Rospigliosi es el primer moqueguano del que tenemos noticia ha incursionado en la investigación de nuestro pasado. Dijo que en los libros más antiguos se menciona al pueblo y valle de Moquegua hasta el mes de abril de 1625; después, el 10 de mayo de 1625, se empieza a llamar villa de Santa Catalina de Guadalcázar del valle de Moquegua, con cuyo nombre siguen los demás instrumentos del archivo, evidenciándose que fue fundada en tiempos del virrey don Diego Fernández de Córdova, marqués de Guadalcázar.

Fundacion espanola de Moquegua – XXVI 0302026 Juan de Dios Rospigliosi y Gracia 02 La Prensa Regional
Juan de Dios Rospigliosi y Gracia, muy inteligente en la lectura de letras antiguas, investigó sobre las antigüedades de Moquegua.

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