Moquegua, más son los que salen que los que entran

Moquegua no puede seguir perdiendo a sus jóvenes preparados. La diversificación económica y la retención del talento son la única vía.

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POR: JORGE ACOSTA ZEBALLOS   

Un fenómeno inusual está ocurriendo en el departamento del cobre, la palta y el bonito: más son los que emigran que los que inmigran. Según el Compendio Estadístico Departamental de Moquegua 2025, 4,350 personas salieron del departamento, mientras que solo 2,780 ingresaron, dejando un saldo negativo de -1,570 habitantes.

Lo llamamos inusual porque, durante décadas, las ciudades de Moquegua e Ilo fueron receptoras de población. Hoy la tendencia es diferente: la salida supera al ingreso.

JÓVENES QUE SE VAN

La mayor emigración corresponde a jóvenes de entre 18 y 34 años, con formación técnica y profesional. La mayoría son ingenieros, administradores y operadores calificados. Sus destinos principales son Lima y Arequipa, donde encuentran oportunidades que Moquegua aún no ofrece.

El impacto es claro: pérdida de capital humano preparado, con capacidades intelectuales y actitudes positivas que podrían dinamizar la región.

POBLACIÓN QUE INGRESA

Los que ingresan a Moquegua provienen de Puno, Arequipa y Tacna. Sus edades oscilan entre los 25 y 45 años, y llegan con expectativas de trabajo en minería, manufactura, comercio o pequeños negocios.

Sin redes familiares sólidas, muchos se convierten en población flotante, vulnerable a la marginación, y se insertan en el comercio informal, la construcción y los servicios.

Este desequilibrio migratorio tiene causas estructurales: el vacío de oportunidades, la inserción laboral limitada que no va a la par del crecimiento minero y la carente diversificación productiva.

Si los jóvenes capacitados se van, es indudable que estamos ante un riesgo futuro de déficit de profesionales locales. Es la fuga de talentos formados con los aportes del canon y regalías mineras, que terminan siendo aprovechados por otros departamentos.

NO HAY PERO QUE VALGA

Pero no hay pero que valga: es momento de tomar decisiones. Lo primero es memorizar que tenemos que lograr la diversificación económica. Así se incrementará la demanda de empleo juvenil en más de 5,000 plazas al final de la presente década.

Lo segundo es vincular al menos el 60% de las escuelas profesionales y universidades regionales con la demanda presente y futura de la región. Lo tercero es elevar la conectividad digital al 100%, con un impulso agresivo de investigación y uso de la inteligencia artificial. Y lo cuarto, gobernar con el ejemplo, mostrando cero tolerancia a la corrupción.

No hay pero que valga: es momento de tomar decisiones. Lo primero es lograr la diversificación económica, de modo que en los próximos cinco años se incremente en 25% la participación en el PBI de actividades no mineras, como agroindustria, turismo, servicios tecnológicos y emprendimientos diversos que generen empleo sostenido y competitivo.

Así se incrementará la demanda de empleo juvenil en más de 5,000 plazas al final de la presente década. Lo segundo es vincular al menos el 60% de las escuelas profesionales y universidades regionales con la demanda presente y futura de la región. Lo tercero es elevar la conectividad digital al 100%, con un impulso agresivo de investigación y uso de la inteligencia artificial. Y lo cuarto, gobernar con el ejemplo, mostrando cero tolerancia a la corrupción.

Moquegua no puede seguir perdiendo a sus jóvenes preparados. La diversificación económica y la retención del talento son la única vía para asegurar un futuro competitivo y sostenible.

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