Sobre el voto informado en el Perú

El Perú tiene una profunda tradición sobre educación cívica ciudadana desde los comienzos de la República, asociándose esta temática a don Francisco Javier de Luna Pizarro, personaje de la historia nacional, quien en 1833, al convocarse a elecciones, expresó su deseo de contar con un voto informado, que en sus propias palabras “debe ser justo, ilustrado y digno de la patria”, ubicándosele de esta manera como el precursor del voto informado.

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POR MIGUEL ARTURO SEMINARIO OJEDA

RESPONSABLE DEL MUSEO ELECTORAL Y DE LA DEMOCRACIA DE LA DNE DEL JURADO NACIONAL DE ELECCIONES

Cuando se habla de democracia, o específicamente sobre su práctica en el mundo, las miradas se dirigen hacia la Grecia de los atenienses y espartanos, y al Imperio romano. Sin embargo, ahora se sabe que, en algunos espacios de la India, también hubo asomos de democracia, ejercida sin influencia griega.

Lejos estaban las sociedades de la América precolombina de llegar a estas prácticas, y creo que difícilmente la arqueología o la etnohistoria señalarán con facilidad que hubo democracia en estas latitudes, porque todo apunta hacia lo contrario. Sin embargo, no todo está dicho, y las verdades relativas de la historia pueden superarse por otras revelaciones que quizá nos igualen con esos mundos democráticos de la antigüedad.

LA DEMOCRACIA EN EL PERÚ

El camino de la democracia en el Perú comienza hace más de doscientos años, cuando aparece el concepto de ciudadanía, asociado a la delegación del poder en nuestra sociedad, que supone la participación de los ciudadanos en la elección de sus autoridades. El poder se ejerce desde entonces con el consentimiento de los ciudadanos, como queda claro en la Constitución de Cádiz de 1812, cuando, por decisión de la Constituyente que la generó, se eligió a los alcaldes.

Hubo elecciones en 1809 y 1810, pero los electores aún eran súbditos, equivalentes a una semipropiedad de la Corona de Castilla. Este camino del fortalecimiento de la democracia en el Perú, desde la independencia, ha estado lleno de luces y de sombras, pero nada de esto ha hecho retroceder la voluntad de los peruanos para vivir en democracia y construir la ciudadanía.

LUNA PIZARRO: PRECURSOR DEL VOTO INFORMADO

En la Biblioteca Nacional, tuvimos la oportunidad de leer, antes de que se publique el texto, un discurso pronunciado antes de una década de finalizada la independencia, con la Capitulación del Real Felipe. Se trata de una meditación profunda en forma de discurso, que salió de la pluma del arequipeño Francisco Javier de Luna Pizarro.

Este personaje nació el 3 de diciembre de 1780 y falleció en Lima el 9 de febrero de 1855. Fue sacerdote, político y abogado peruano, arzobispo de Lima entre 1846 y 1855. Había desempeñado cargos políticos, como presidente del Congreso Constituyente de 1822, y posteriormente de 1828 y 1834. Asimismo, fue diputado y senador de la República. Se le considera una de las mayores figuras representativas en el Perú del siglo XIX, asociado al pensamiento liberal, del que nunca claudicó.

El Perú tiene una profunda tradición sobre educación cívica ciudadana desde los comienzos de la República, asociándose esta temática a don Francisco Javier de Luna Pizarro, personaje de la historia nacional, quien en 1833, al convocarse a elecciones, expresó su deseo de contar con un voto informado, que en sus propias palabras “debe ser justo, ilustrado y digno de la patria”, ubicándosele de esta manera como el precursor del voto informado.

Sin embargo, desde esa primera mitad del siglo XIX, época de la actuación de Luna Pizarro en el escenario nacional, se ha visto en varias ocasiones que la población votante se arrepentía de las autoridades elegidas y, como consecuencia, les desobedecía, les quería quitar el poder a la fuerza, generándose enfrentamientos muy violentos a nivel escrito y enfrentamientos físicos en diferentes lugares. 

Estas experiencias no han cesado en el siglo XXI, y se ha visto a un número evidente de ciudadanos a quienes se les quita el poder político que se les confirió vía elecciones libres. Hoy se busca que situaciones de estas características no se repitan, insistiéndose en la necesidad de emitir un voto informado.

LA DELEGACIÓN DEL PODER POLÍTICO

En el 2026, se asoma en todo el país una larga lista de candidatos, como nunca antes, que, de diferentes maneras y con apoyo de la propaganda política, presentan ante los ojos de toda la ciudadanía lo que son sus propuestas, para que quienes voten reflexionen previamente sobre a quién elegir como autoridad en su jurisdicción y a nivel nacional, para no arrepentirse después.

A juicio de los estudiosos dominantes del tema, esta situación equivale a la atomización de la política, a esa exageración de lo que es la opinión política de la ciudadanía, que, en el caso peruano, jamás ha experimentado elegir entre un mar de candidatos. La decisión del 12 de abril corresponderá a los que saben obedecer, pero que voten con responsabilidad, y que confiarán el futuro y la felicidad social de los peruanos a quienes sepan y merezcan realmente mandar.

El Jurado Nacional de Elecciones, desde la Dirección Nacional de Educación, Participación y Formación Cívica Electoral, trabaja en los temas que le son propios, asociados a la internalización y al fortalecimiento de los valores cívico-ciudadanos que deben inspirar el comportamiento de los peruanos y peruanas en el momento de elegir a sus representantes, como se hace periódicamente de acuerdo con la Constitución.

Al respecto, el Programa Voto Informado, comprometido con una democracia más informada y participativa, desarrolla acciones clave dirigidas a la ciudadanía y a las organizaciones políticas, porque el voto no se decide en la cola. En este sentido, el museo institucional procura la sensibilización de sus visitantes a través de exposiciones permanentes, temporales e itinerantes, que promocionan el voto informado, el voto responsable que debe emitirse al momento de votar.

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