El abismo que el Perú aún no descubre: el cañón de Chojata

Un abismo de más de dos mil metros de profundidad, oculto en Moquegua, que irrumpe como una de las mayores maravillas naturales aún ignoradas del Perú.

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DR. GODOFREDO JORGE CALLA COLANA PHD

Ubicado en Moquegua, este imponente cañón sorprende por su profundidad y belleza, aún fuera de los circuitos turísticos, pero con enorme potencial para el desarrollo sostenible.

En el extremo sur del Perú, allí donde la cordillera parece guardar secretos antiguos, emerge con fuerza sobrecogedora el cañón de Chojata, en la región de Moquegua. Es un paisaje que no se anuncia con estridencia mediática ni figura aún en los circuitos turísticos masivos, pero que golpea la mirada con la contundencia de un paisaje subliminal apenas es contemplado.

Ubicado en el llamado Valle de los Cañones, este coloso geográfico no se revela de forma gradual: el terreno aparenta serenidad, firmeza andina, hasta que —de pronto— la tierra se abre con violencia milenaria. Entonces aparece el abismo. La caída supera el kilómetro de profundidad y, desde los puntos más elevados, la diferencia vertical se aproxima a los dos mil metros, dimensiones que desbordan cualquier expectativa del visitante. Es algo impresionante.

No se trata de una simple quebrada ni de un accidente menor del relieve. El cañón de Chojata es una fractura gigantesca que domina el territorio y empequeñece todo a su escala: montañas que parecen murallas, ríos que se vuelven hilos de plata en el fondo y nubes que se deslizan como si besaran las cumbres. La geografía aquí no acompaña al viajero; lo confronta. Es algo increíble, nunca visto por el común.

El silencio del lugar añade una épica particular. No hay multitudes ni pasarelas saturadas. Solo el viento andino, la roca desnuda y la sensación profunda de estar frente a una de esas obras maestras de la naturaleza que el Perú aún guarda en reserva. Quien se asoma a sus miradores comprende de inmediato que está ante un gigante dormido del turismo nacional y local.

El desafío, ahora, no es descubrir su belleza —porque esta es innegable—, sino saber mostrarla con responsabilidad, proteger su entorno y convertir al cañón de Chojata en un destino que combine asombro, conservación y desarrollo para las comunidades de Chojata.

Porque hay paisajes que se visitan…

y otros, como este, que se quedan grabados para siempre en la memoria del Perú profundo.

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Un paisaje extremo de Moquegua donde la geografía se impone: roca, altura y un abismo que desafía la mirada. Imagen de Víctor Camacho
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La fuerza del tiempo esculpida en piedra: el cañón de Chojata se abre como una de las formaciones más impactantes del sur peruano. Imagen de Perú Pro.

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